La LibertadCapitán del Ejército extorsionaba a empresario de Pataz: «Tengo todos los medios para joderte, hasta un dron»

Avatar photo Redacción CPD19 de junio de 2026

El jefe de inteligencia del Comando Unificado Pataz exigía S/5.000 mensuales a un restobar a cambio de «seguridad». Cayó en flagrancia recibiendo el dinero y usaba dos identidades falsas para intimidar a sus víctimas.

Señores, esta es la podredumbre que se esconde detrás del uniforme. El capitán del Ejército del Perú (EP) Gary Chiroque Barreno, nada menos que el jefe de inteligencia del Comando Unificado Pataz (CUPAZ) —la fuerza desplegada para combatir el crimen organizado vinculado a la minería ilegal en La Libertad—, terminó siendo el propio criminal que debía perseguir.

Chiroque presionaba por WhatsApp al empresario Eduardo Varas Briceño, dueño de un restobar en Pataz, para que le pagara una mensualidad de S/5.000 a cambio de «darle seguridad» a su negocio. «Ya te dije, una semana, y mira… La verdad, ¿con cuánto vas a apoyar mensualmente?», le escribía el oficial. Y si Varas no soltaba el dinero, lo amenazaba con organizar operativos contra su local: «Lo vamos a estar interviniendo. Si quieres, hoy mismo te pongo un retén en tu puerta».

El descaro del capitán no tenía límites. «Ustedes nos hacen enfurecer. ¡Aquí mandan las Fuerzas Armadas con la información de inteligencia!», alardeaba. «Yo tengo ojos por todos lados, hasta un dron y así te cago», amenazó directamente a su víctima. En otro chat soltó: «Tengo todos los medios para joder a los que no quieren cumplir. Recuerda, somos 3».

Pero el empresario se cansó. Harto del extorsionador que vestía el uniforme del Ejército, entregó toda la evidencia a la Policía y lo denunció ante la comisaría de Chagua. Declaró que Chiroque los hostigaba constantemente exigiendo los S/5.000 mensuales mientras alardeaba de su poder como jefe de inteligencia del CUPAZ.

La Policía montó un operativo para atraparlo en flagrancia. Varas acordó entregar el dinero el jueves 18 de junio cerca de la Municipalidad de Pataz, pero envió a su trabajador Luis Mora Alva con S/4.000 reunidos en dos sobres —no llegó a juntar los S/5.000—. Los efectivos de la comisaría de Chagual fotografiaron y registraron las series de los billetes antes de la entrega.

A las 6:30 de la tarde apareció el capitán Chiroque. Recibió el dinero de manos del trabajador y se retiró tranquilamente, sin imaginar que estaba vigilado. Al ver la presencia policial en el trayecto, arrojó los dos sobres con dinero entre las rejas de un inmueble y trató de huir. No lo logró: fue reducido por sus captores.

En su defensa, el oficial alegó que pertenecía al Comando Unificado Pataz y que estaba «cumpliendo labores de inteligencia». Pero Eduardo Varas lo reconoció en el acto y lo señaló como su extorsionador. Entre sus pertenencias, la Policía halló dos documentos de identidad falsos que usaba para intimidar a sus víctimas: uno a nombre de Brayan Estrada Villalva y otro de Smith Chiroque Altamirano.

Y ojo a esto, señores: durante la detención, el jefe del Estado Mayor del CUPAZ, coronel EP José Avellaneda Díaz, segundo en la línea de mando, habría intentado imponer su jerarquía a los policías de la comisaría para evitar la intervención de su subordinado. Más sospechoso aún: poco antes de salir a recoger el dinero de la extorsión, el capitán Chiroque habría cenado con el coronel Avellaneda en un restaurante cercano al lugar de los hechos.

Chiroque fue trasladado en helicóptero del Ejército a Trujillo y puesto a disposición de la fiscal Daysi Lázaro Acevedo, de la Fiscalía en Delitos de Corrupción de Funcionarios. Será ella quien determine si el capitán actuaba solo o era parte de una organización criminal.

¿Hasta cuándo vamos a permitir que quienes deben protegernos sean los que nos extorsionan? Esta boca no la calla nadie.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.