La presidenta salió a defender la decisión del TC que anuló la condena a Ollanta Humala por presunto lavado de activos, mientras deja a la Fiscalía en el banquillo de los cuestionamientos
Señores, señoras, aquí no se calla nada. La presidenta de la República, Keiko Fujimori, salió a pronunciarse sobre la decisión del Tribunal Constitucional (TC) que anuló la sentencia impuesta al expresidente Ollanta Humala por el caso de presunto lavado de activos, y en lugar de indignarse, decidió respetar el fallo: dijo que en un Estado de derecho las resoluciones de las instituciones deben ser respetadas. Casualmente, la defensa del exmandatario ya solicitó su liberación inmediata tras el fallo del máximo intérprete de la Constitución.
Durante su visita a las zonas afectadas por el sismo en la región Junín, la mandataria señaló que, aunque pueda discrepar de la decisión, corresponde acatarla. ¿Les suena conveniente el discurso del respeto a las instituciones justo ahora que gobierna? Interesante memoria selectiva.
Y hablando de memoria: Fujimori recordó que hace aproximadamente ocho años enfrentó una resolución judicial que calificó como «dolorosísima», cuando fue privada de su libertad y que posteriormente logró revertir esa decisión mediante su defensa legal. O sea, cuando le tocó a ella era un drama; cuando le toca a Humala, hay que «respetar a las instituciones».
Como si fuera poco, la presidenta deslizó que la Fiscalía «parecería» no haber realizado un adecuado trabajo en el caso. Es decir, la misma Fiscalía que la persiguió a ella durante años, ahora convenientemente habría fallado con Humala. ¿Coincidencia o mensaje? Ustedes saquen sus conclusiones, señores, porque esta boca no la calla nadie.

