Señores, esto es lo que estaría pasando dentro de la institución que debería formar a nuestros futuros oficiales: cremas en partes íntimas, agua en la nariz y jóvenes amarrados. La Fiscalía ya investiga un posible caso de tortura.
Señores y señoras, lo que les vamos a contar pone en cuestión la formación dentro de la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú. Dos exaspirantes que pidieron su baja apenas un mes después de ingresar, en febrero de 2026, denuncian haber sufrido graves abusos físicos dentro del centro de formación. Uno de los episodios ya es investigado por la Fiscalía como un posible caso de tortura, según reveló Punto Final.
Estos jóvenes forman parte de un grupo de 32 personas que desertaron de la institución durante el primer mes, dejando de lado el sueño que tenían de convertirse en oficiales de la FAP. En el caso de los denunciantes, su decisión habría sido motivada por presuntos actos de violencia que habrían ejercido en su contra los responsables de la adaptación militar, cadetes de segundo año. La entidad asegura que colabora con las investigaciones.
¿Qué habría pasado realmente en esos dormitorios? La madre de una de las víctimas contó al medio que una noche su hijo fue obligado a aplicarse una crema de uso muscular en sus partes íntimas durante una ronda de ejercicios físicos a cargo de un grupo de monitores, cadetes de mayor antigüedad, lo que le habría provocado un intenso ardor en el cuerpo. Y atención, porque este presunto abuso no habría sido un hecho aislado.
Según la denuncia, la noche siguiente los ingresantes fueron llevados a los baños y, mientras los insultaban, les habrían echado agua en la nariz y la boca de forma continua. Un instructor de un año superior habría grabado este episodio con su celular. Como si fuera poco, un joven contó que, al regresar a los dormitorios, le amarraron las manos hacia atrás con cinta adhesiva y le ajustaron una sábana en la cara, lo que le habría dificultado la respiración.
De acuerdo con el Ministerio Público, como consecuencia de estos episodios la víctima sufrió complicaciones en su salud, como sangrado y retención de líquidos en las piernas. Asimismo, la investigación indica que varios cadetes habrían recibido golpes en la espalda con un palo de escoba e insultos racistas, mientras que otros jóvenes habrían sido grabados desnudos sin su consentimiento.
Tras una investigación interna, la propia FAP corroboró una serie de faltas en el personal a cargo de guiar a los ingresantes: exigirles que se desvistieran, que se aplicaran medicamentos no recetados en partes íntimas, hacer ejercicios en condiciones inadecuadas y asistir a los servicios higiénicos sin necesidad. A raíz de ello, dos cadetes señalados como presuntos agresores fueron separados de la institución el 15 de junio. No obstante, la Fiscalía continúa con su investigación sobre presunta tortura. Esta boca no la calla nadie, señores.


