El propio jefe de la justicia regional habría convertido el Poder Judicial en un negocio: manipulación de expedientes, cobros disfrazados de actividades religiosas y hostigamiento a quienes se atrevieron a denunciar
Señores, señoras: quienes debían combatir la corrupción habrían sido los primeros en pudrirla desde adentro. José Alberto Tinco Luján, presidente de la Corte Superior de Justicia de Apurímac, fue detenido de manera preliminar este 2 de julio durante un megaoperativo ejecutado por la Policía Nacional (PNP) y el Ministerio Público, como parte de la investigación a la presunta organización criminal denominada ‘Las Corbatas Negras’, que habría operado al interior del mismísimo sistema de administración de justicia de esa región.
La intervención se realizó de forma simultánea en Apurímac, Lima, La Libertad y Puno, donde agentes de la Dirección contra la Corrupción (Dircocor), con apoyo de la Dirección de Inteligencia (Dirin), ejecutaron cinco detenciones preliminares y 21 allanamientos en inmuebles y oficinas vinculadas a los investigados.
Según informó la Primera Fiscalía Suprema Especializada en Delitos Cometidos por Funcionarios Públicos, la investigación apunta a una presunta organización integrada por funcionarios judiciales y operadores administrativos que habrían influido irregularmente en la administración de justicia mediante una serie de actos ilícitos.
Y no cayó solo. Además de Tinco Luján, fueron detenidos su esposa, la abogada Elionora Yntusca Janampa; el coordinador de Servicios Judiciales, Alexander Puma Valer; el jefe de Imagen Institucional, Mario Ramos Anampa; y el coordinador de Recursos Humanos, Marco Antonio Cerón Trujillo. Un círculo cerrado, con nombre y apellido, que hoy tiene que dar la cara.
Los allanamientos comprendieron viviendas de los investigados, la sede de la Corte Superior de Justicia de Apurímac y módulos judiciales ubicados en Abancay y Andahuaylas, como parte de las diligencias ordenadas por el Juzgado Supremo de Investigación Preliminar.
¿Y saben qué es lo peor? De acuerdo con la tesis fiscal, la organización habría ejercido presiones sobre magistrados para favorecer determinados procesos judiciales, promovido designaciones irregulares de jueces y personal administrativo, manipulado expedientes mediante el direccionamiento del sistema informático y cometido presuntos delitos de tráfico de influencias y falsificación de documentos para acceder a cargos de confianza.
La investigación también comprende presuntos cobros de aportes económicos bajo la apariencia de actividades religiosas, así como hostigamiento contra trabajadores que se atrevieron a denunciar las supuestas irregularidades dentro del Poder Judicial. Es decir: los que levantaron la voz habrían sido perseguidos, mientras los presuntos responsables seguían tranquilos en sus escritorios.
El caso ha generado justificada indignación debido a que los principales investigados pertenecían al sistema de justicia y tenían funciones relacionadas, precisamente, con la lucha contra la corrupción. El zorro cuidando el gallinero.
Cabe recordar que José Alberto Tinco Luján ya había sido suspendido por la Autoridad Nacional de Control del Poder Judicial en enero de este año. No obstante, posteriormente una resolución judicial le permitió reincorporarse al cargo mientras continuaban las investigaciones. ¿Cómo es posible que un funcionario bajo la lupa vuelva a sentarse en el sillón más alto de la justicia regional?
Tras el operativo, el Ilustre Colegio de Abogados de Apurímac emitió un pronunciamiento en el que expresó su preocupación por los hechos y manifestó su respaldo a las diligencias encabezadas por el Ministerio Público y la Dircocor. Asimismo, exhortó a que las investigaciones se desarrollen con celeridad, independencia y respeto al debido proceso, con el objetivo de esclarecer responsabilidades y fortalecer la confianza ciudadana en el sistema de justicia.
Las diligencias continúan y las autoridades buscan determinar el grado de participación de cada uno de los investigados en la presunta organización criminal ‘Las Corbatas Negras’. Esta boca no la calla nadie: seguiremos de cerca cada paso de este caso.


