11 diputados respaldan proyecto para derogar la norma que obliga a los artistas a colegiarse
Rossana Alayza Maccera, del Partido del Buen Gobierno, presentó este 10 de agosto ante la Cámara de Diputados un proyecto que busca borrar del mapa la Ley 32645, la norma que creó el Colegio Profesional de Artistas del Perú (CPAP). Y no viene sola: 11 diputados más ya se sumaron a la iniciativa.
¿La razón? Según el proyecto, esta ley —publicada apenas el 13 de junio de 2026— sería una traba disfrazada de «orden»: exige título profesional para que un artista pueda ejercer como tal, dejando fuera a autodidactas, cultores tradicionales y a quienes aprendieron su oficio en la calle, en el taller familiar o en la tradición de sus pueblos.
¿Quién le puede poner título al arte?
El documento presentado por Alayza es directo: la Ley 32645 «resultaría lesiva a las libertades de trabajo y de expresión artística» de miles de artistas que jamás pisaron una universidad ni un instituto. Para incorporarse al colegio, la norma exige título de licenciado en Arte o Educación Artística, pago de derechos de incorporación y hasta una promesa de honor en ceremonia oficial. Como si el arte se tramitara en Mesa de Partes.
La iniciativa cita cifras del Ministerio de Cultura que exponen la brecha: solo el 9,29% de las mujeres y el 20% de los hombres del sector cultural completaron estudios universitarios. Es decir, la gran mayoría de quienes hoy viven del arte en el Perú quedarían, en los hechos, fuera del colegio que se supone debe representarlos.
La Constitución de su lado
El proyecto no se queda en lo simbólico: invoca directamente el artículo 2, inciso 8 de la Constitución, que reconoce la libertad de creación artística como un derecho de toda persona, sin condicionarlo a título, grado académico ni carnet de colegiatura. También recoge jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre los límites que debe respetar cualquier colegiación profesional, y una opinión previa del propio Mincul que ya advertía sobre este riesgo desde el antecedente de la norma, el Proyecto de Ley N.° 4970/2022-CR.
Para la congresista y los diputados que respaldan la propuesta, la diversidad de formación —académica, popular, ancestral, comunitaria— es justamente lo que caracteriza y enriquece al sector cultural peruano. Meterlo todo en un mismo molde con requisitos de escritorio, dicen, sería desconocer esa realidad.
El proyecto ya está en manos de la Cámara de Diputados. Ahora la pregunta es si el Congreso escuchará a los artistas que la ley dejaría en la vereda de enfrente.


