El exjefe de la ONPE ingresó bajo custodia de seguridad y sin dar la cara a los periodistas, en medio de una renuncia que todavía no tiene explicación
Piero Corvetto llegó esta tarde a la sede de la Fiscalía Anticorrupción ubicada en el jirón Miro Quesada, en el Cercado de Lima, en lo que se presenta como el primer paso de un proceso que la ciudadanía peruana lleva días exigiendo. Su ingreso fue apresurado, resguardado por personal de seguridad y, lo más revelador, completamente en silencio: ni una sola palabra para los periodistas que lo esperaban.
El motivo oficial de la diligencia es la entrega de su pasaporte y otros documentos personales, un trámite que él mismo había anunciado. Sin embargo, el escenario en el que se produce es radicalmente distinto al que existía cuando lo anunció: su renuncia al cargo de jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales ya fue formalizada y aceptada por la Junta Nacional de Justicia, lo que convierte este acto en algo mucho más que un simple trámite burocrático.
Testigos en el lugar señalaron que Corvetto ingresó a paso acelerado mientras reporteros y personal de seguridad se empujaban en la puerta de acceso. Por unos segundos se le vio identificarse en el ingreso antes de desaparecer en el interior del recinto, sin emitir comentario alguno.
Esta diligencia se produce en un contexto de cuestionamientos que se acumulan sin respuesta. La jornada electoral del 12 de abril dejó imágenes que recorrieron el país: cajas con material electoral apareciendo en distintos puntos de Lima, una distribución del material que generó dudas en múltiples sectores políticos y ciudadanos, y una gestión que habría caído en un escándalo sin precedentes en vísperas de una elección de trascendencia nacional.
Señores, este hombre habría conducido la institución encargada de organizar nuestros procesos electorales directamente hacia el descrédito. Y ahora llega a la Fiscalía caminando rápido y callado. Que no se nos olvide quién es y qué habría hecho.


