El candidato presidencial ingresó solo al penal de Barbadillo el domingo 7 de junio — ¿Qué se dijeron?
El INPE salió a negar que haya otorgado privilegios al congresista y candidato presidencial Roberto Sánchez luego de que trascendiera su visita al expresidente preso Pedro Castillo en el Establecimiento Penitenciario de Barbadillo, en el distrito de Ate. La institución penitenciaria se apresuró a aclarar que el ingreso se realizó bajo las reglas establecidas para autoridades legislativas, pero la pregunta que nadie quiere responder es otra: ¿qué fue a hacer un candidato presidencial a visitar a Castillo en plena segunda vuelta electoral?
Según el INPE, el acceso de congresistas a centros penitenciarios está regulado por el artículo 33 del Reglamento del Código de Ejecución Penal, norma que permite el ingreso cualquier día y a cualquier hora, siempre que el parlamentario se identifique y acredite el ejercicio de sus funciones. No se requiere autorización adicional.
El reporte oficial precisó que la visita ocurrió la tarde del domingo 7 de junio y que el parlamentario ingresó solo al penal, sin comitiva ni acompañantes registrados durante el control de acceso en Barbadillo.
El INPE también descartó que durante la visita se hayan realizado actividades de carácter proselitista dentro del establecimiento, limitándose a indicar que su rol fue aplicar los protocolos de seguridad. La institución señaló que cualquier evaluación sobre el uso político de la visita corresponde a otras instancias del Estado.
Lo que el INPE no puede responder — porque no es su competencia — es si esta visita forma parte de una estrategia política en uno de los momentos más sensibles del calendario electoral peruano. Señores, que un candidato presidencial visite a un expresidente preso por traición a la patria en plena campaña no es un trámite parlamentario cualquiera. Es una declaración política. Y los peruanos tienen todo el derecho de saberlo.


