Maritza Alfaro conducía con licencia vencida desde 2022 y alcohol en sangre cuando arrolló a Juan Martínez Torres contra una pared. La víctima lucha por su vida y el sistema la deja en libertad.
Señores, lo que ocurrió en Trujillo el 3 de mayo es una bofetada al concepto de justicia. Maritza Polet Alfaro Serna, de 32 años, conductora que atropelló brutalmente al vigilante Juan Martínez Torres en la urbanización El Golf, fue liberada por orden del Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Trujillo. Y mientras ella duerme en su cama, Juan Martínez Torres sigue en la UCI del Hospital Belén con pronóstico reservado.
Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad son contundentes: la noche del domingo, en la intersección de Los Tallanes con Las Capullanas, en el distrito de Víctor Larco, el vigilante cumplía sus funciones cuando fue embestido por un vehículo de alta gama perteneciente al Grupo Forestal del Perú S.A.C. El impacto lo aplastó contra una pared. Los vecinos que lo auxiliaron y lo trasladaron al hospital vieron con sus propios ojos lo que el juez prefirió ignorar.
El examen de alcoholemia dio positivo. La licencia de conducir de Alfaro Serna vencía en 2022, tres años antes del accidente. No uno, sino dos factores agravantes comprobados — y aun así, la puerta quedó abierta.
La Fiscalía Provincial Penal de Flagrancia de La Libertad no se quedó de brazos cruzados: formalizó la solicitud de proceso inmediato por lesiones culposas, pidió la ratificación de la incautación de pruebas e impuso comparecencia con restricciones. Pero el juez ordenó la excarcelación inmediata salvo que existieran otras órdenes de detención.
La familia de Juan Martínez Torres clama justicia públicamente: «La situación de Juan es crítica y queremos justicia». Sus palabras resuenan en una ciudadanía indignada que observa cómo el sistema falla una vez más a quien menos tiene.
El estado de la víctima es de policontusiones con evolución clínica incierta. Pronóstico reservado. En los próximos días las autoridades definirán la situación legal definitiva de la conductora. La expectativa pública, señores, no puede ser más alta.


