La ciudadanía no le da tregua: El funcionario tuvo que abandonar precipitadamente el local ante la presión popular
José Balcázar no pudo comer en paz. Señores, así de claro. El funcionario se encontraba en un restaurante de Chiclayo cuando fue rodeado e increpado por un grupo de manifestantes que no dudaron en hacerle saber el rechazo que genera entre la población. «¡El pueblo te repudia!», le gritaron sin tapujos, y Balcázar no tuvo otra opción que abandonar el establecimiento ante la presión de los presentes.
Las imágenes registradas en el lugar muestran cómo el funcionario intentó ignorar a los manifestantes, pero la indignación de la gente fue más fuerte que cualquier intento de mantener la compostura. La escena se desarrolló en medio de gritos y señalamientos directos, evidenciando el nivel de rechazo que Balcázar habría acumulado entre la ciudadanía.
Este tipo de protestas espontáneas son la muestra de un pueblo harto, señoras y señores. Cuando la gente común interrumpe su día para pararse frente a un funcionario y decirle en su cara lo que piensa, es porque ya no hay más paciencia. No hace falta un micrófono ni un programa de televisión para que la verdad se haga escuchar: el pueblo tiene voz propia.


