Mientras el exjefe de la ONPE presentaba su renuncia para escapar de la suspensión, la Junta Nacional de Justicia ya le había enviado un oficio exigiéndole revelar cuántos extranjeros trabajaban dentro del organismo que destruyó las elecciones del 12 de abril
Piero Corvetto Salinas ya no es jefe de la ONPE. Renunció hoy 21 de abril de 2026, nueve días después del desastre electoral que él mismo generó. La Junta Nacional de Justicia aceptó su renuncia por unanimidad mediante Resolución N° 119-2026-PLENO-JNJ. Pero señoras y señores, irse no significa escapar. Las investigaciones continúan y las preguntas siguen sin respuesta.
Y entre esas preguntas hay una que la propia JNJ le lanzó en la cara antes de que presentara su carta: ¿quiénes son los extranjeros que trabajaban dentro de la ONPE?
El oficio que Corvetto ya no podrá ignorar
El 20 de abril, un día antes de su renuncia, la presidenta de la JNJ, Dra. María Teresa Cabrera Vega, firmó el Oficio N° 121-2026-P/JNJ dirigido directamente a Corvetto. En él, invocando el artículo 154 de la Constitución Política del Perú, le exigió que remitiera en un plazo máximo de cinco días información detallada sobre el personal de nacionalidad extranjera que prestaba servicios en la ONPE.
La JNJ quería saber: cuántos extranjeros trabajaban ahí, de qué nacionalidad eran, sus nombres completos, qué documentos de identidad tenían, bajo qué modalidad laboral prestaban servicios y en qué área de la institución operaban.
Corvetto renunció al día siguiente. El oficio sigue vigente y la institución tendrá que responder igual.
El desastre que lo tumbó
Las elecciones generales del 12 de abril fueron un escándalo mayúsculo. Retrasos en la distribución del material electoral, pérdida de dispositivos con actas, miles de electores afectados especialmente en Lima Metropolitana. Todo bajo la conducción de Corvetto.
El Jurado Nacional de Elecciones presentó una denuncia penal contra él y tres funcionarios de la ONPE por presuntos delitos contra el derecho de sufragio, omisión o demora de actos funcionales y obstaculización del desarrollo del acto electoral. La Fiscalía Anticorrupción lo citó hoy mismo para la entrega voluntaria de su pasaporte. La Policía activó alerta ante una posible salida del país.
Y aun así, en su carta de renuncia, Corvetto tuvo el descaro de escribir que ha cumplido con integridad su función.
¿A quién le toca ahora?
Con la vacancia declarada, asume interinamente la jefatura de la ONPE el gerente general Bernardo Pachas, mientras la JNJ convoca a concurso público para designar un reemplazante en un plazo de 45 días. Todo esto en plena segunda vuelta electoral.
Señoras y señores, Corvetto se fue, pero los problemas de la ONPE no desaparecen con su renuncia. ¿Quiénes son los extranjeros que operaban dentro del organismo electoral? ¿Qué papel jugaron en el desastre del 12 de abril? Esas preguntas exigen respuesta. Esta boca no la calla nadie.


