Designan a Raúl Inga Garay al frente del INPE mientras crean una nueva superintendencia para «limpiar» las cárceles que ellos mismos dejaron pudrir
El Poder Ejecutivo oficializó este viernes 15 de mayo la designación de Raúl Inga Garay como nuevo presidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), mediante la Resolución Suprema N.° 099-2026-JUS, publicada en el diario oficial El Peruano. La medida se adoptó tras aceptarse la renuncia de Jorge Henry Cotos Ochoa, quien hasta ese momento se desempeñaba como jefe del Consejo Nacional Penitenciario, cuya salida quedó formalizada mediante la Resolución Suprema N.° 098-2026-JUS.
La designación de Inga Garay cuenta con el respaldo del presidente José María Balcázar y del titular de Justicia, Luis Enrique Jiménez. El gobierno agradeció los servicios de Cotos Ochoa y dio por concluida su labor al frente de la entidad.
Según la normativa institucional, el INPE está dirigido por el Consejo Nacional Penitenciario, un órgano integrado por tres especialistas en materia criminológica y penitenciaria, quienes son los responsables de las decisiones en el sistema carcelario a nivel nacional.
La gran jugada: nace la SUNIR
El cambio en la cúpula del INPE no llega solo. El Poder Ejecutivo también oficializó la creación de la Superintendencia Nacional de Internamiento y Resocialización (SUNIR), mediante el Decreto Legislativo N.° 1710, un nuevo organismo que funcionará bajo el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
Según el decreto, la meta principal de esta nueva entidad es «reducir las condiciones estructurales que facilitan la corrupción, la infiltración del crimen organizado y la violencia institucional» en los penales del país.
La SUNIR contará con autonomía administrativa y financiera, y entre sus funciones estará la de «dirigir, regular y supervisar el sistema nacional especializado de internamiento y reinserción social», lo que incluye desde condenas de cárcel efectiva hasta regímenes de libertad suspendida y el uso de grilletes electrónicos.
Además, la nueva superintendencia tendrá a su cargo el diseño e implementación de sistemas de seguimiento continuo del tratamiento penitenciario y juvenil, así como la seguridad total dentro y fuera de los establecimientos. Se busca que ese control se mantenga incluso después de que los reclusos recuperen su libertad.
Fusión: INPE, Pronacej y Pronapres desaparecen
Uno de los cambios más radicales del decreto es la fusión por absorción del INPE, el Programa Nacional de Centros Juveniles (Pronacej) y el Programa Nacional para la Prevención y Reinserción Social (Pronapres), todos los cuales dejarán de existir de manera independiente para integrarse bajo el paraguas de la SUNIR.
Señores, el Gobierno nos vende esta reestructuración como la gran solución al caos carcelario, pero la pregunta que nadie se atreve a hacer es: ¿qué garantiza que la SUNIR no termine siendo el mismo INPE con otro nombre? Los presos mandan desde adentro, el crimen organizado controla los penales, y el Estado recién ahora decide actuar. ¿Cuántos años de desastre nos costó llegar aquí?


