La Sala Penal evalúa reabrir el proceso por lavado de activos y organización criminal que el TC mandó archivar — y Mark Vito sigue siendo el único imputado que no logró salvar su pellejo
Este jueves 28 de mayo, la Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional tiene en sus manos una decisión que puede sacudir la campaña presidencial de Keiko Fujimori: definir si el caso Cócteles se reabre o queda enterrado para siempre.
La audiencia nació de la apelación interpuesta por el Ministerio Público, que busca anular el archivo dictado en enero por el juez Wilson Verástegui. Esa resolución fue consecuencia directa de una sentencia del Tribunal Constitucional emitida en octubre de 2025, en la que el TC resolvió que los aportes de campaña recibidos antes de 2016 no podían ser calificados como lavado de activos. Amparado en ese fallo, el Décimo Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional archivó los cargos contra Fujimori y los principales dirigentes de Fuerza Popular por lavado de activos y organización criminal.
Sin embargo, no todos corrieron la misma suerte.
El único que se quedó solo: Mark Vito Villanella
Mark Vito Villanella, exesposo de la candidata y ahora tiktoker, es el único acusado al que no se le archivaron los cargos de lavado de activos. El juez Verástegui consideró que los hechos imputados a Villanella son distintos a los de Fujimori: mientras los cargos contra la lideresa naranja apuntan al financiamiento de campañas electorales, los de su exesposo giran en torno a la adquisición de bienes inmobiliarios con dinero presuntamente ilícito.
La defensa del ciudadano estadounidense sostiene que ambos casos comparten el mismo delito fuente y que, por esa razón, el fallo del TC debería beneficiarlo también. Días antes de la audiencia, Villanella tomó sus propias redes para defenderse públicamente.
En una transmisión en vivo de TikTok, presentó correos electrónicos, contratos, registros públicos y documentación tributaria para demostrar la legalidad de su empresa MVV Bienes Raíces. Sus palabras resumen años de un proceso que, según él, lo ha destruido económicamente:
«¿Qué hago para que no me investiguen? Primero me investigaron porque supuestamente no tenía ingresos. Luego, cuando demostré que sí tenía ingresos, me investigaron por tener ganancias.»
Villanella afirmó haber sido convocado por el Ministerio Público en 265 ocasiones durante once años, con cinco pericias sobre su actividad económica y dos fiscalizaciones de la SUNAT. Aseguró haber entregado 150 mil hojas de pruebas y denunció que una orden judicial le prohibió el contacto con sus clientes y trabajadores, paralizando su actividad profesional. Además, reveló que la Fiscalía abrió una segunda investigación vinculada a las pérdidas económicas que sufrió como consecuencia del primer proceso.
«Me están utilizando por temas políticos. Yo no soy político. Nunca he sido político. Soy daño colateral», afirmó.
Keiko confía en su exesposo
Keiko Fujimori, desde su posición como candidata presidencial, expresó confianza en que Mark Vito saldrá airoso de la audiencia. «He visto a través de sus redes que ha presentado varias pruebas, sobre todo el trabajo que realizaba como agente inmobiliario. Yo estoy segura que Mark Vito, el padre de mis hijas, va a salir muy bien de este proceso», declaró.
Lo que resuelva hoy la Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional no solo marcará el destino legal de Fujimori y Villanella: también definirá qué tan pesado es el pasado judicial que la candidata naranja arrastra rumbo a las elecciones.


