Ernesto Blume anuncia que peleará por arresto domiciliario para el expresidente y que además buscará el indulto apenas se habilite
Señores, aquí no hay disimulo. El expresidente del Tribunal Constitucional y hoy abogado de Alejandro Toledo, Ernesto Blume, salió a decir con todas sus letras que hará todo lo posible para que el exmandatario deje el penal y cumpla su condena cómodamente en su domicilio. Y no se queda ahí: también apunta al indulto.
“Vamos a insistir con el Poder Judicial para que permita la pena domiciliaria y, tan pronto se habilite la posibilidad del indulto, vamos a utilizar también esa figura”, declaró Blume en el podcast ‘Siempre a las ocho’ con Milagros Leiva. Así de claro.
El abogado aseguró que asumió la defensa de Toledo ad honorem, es decir, gratis, y que su meta es cambiar las condiciones en las que el exmandatario cumple hoy su pena. “He aceptado patrocinar al expresidente Alejandro Toledo para que logre, bien una gracia presidencial o bien la modificación de las condiciones en que viene cumpliendo la pena impuesta. Lo hago ad honorem y por solidaridad, como lo he hecho en otras ocasiones”, afirmó.
¿Y en qué se agarra? En la Ley N.° 32181, que modificó el artículo 22 del Código Penal y abre un trato especial para los mayores de 80 años. Según Blume, esa norma permite que las personas de esa edad afronten su condena bajo prisión domiciliaria por razones humanitarias, conforme al artículo 88 del Código Penal y al artículo 290 del Nuevo Código Procesal Penal.
Para sustentar el pedido, el abogado describió un cuadro de salud complicado. “El índice de presencia oncológica en su organismo se mantiene. Tiene hipertensión arterial severa, prediabetes y un deterioro psicológico marcado”, sostuvo. Blume insistió en que el sistema de justicia no puede mirar hacia otro lado ante lo que llamó un “drama humano”.
Y remató con un llamado directo a la Corte Suprema: “Hago un pedido públicamente a los magistrados de la Corte Suprema para que, cuando vean esta petición, consideren que están frente a un paciente y un recluido en delicadísimo estado de salud. Lo mínimo que debe tener una sociedad en un sistema constitucional es sensibilidad”, concluyó.
La pregunta que queda flotando, señores, es una sola: ¿la misma sensibilidad la tuvieron las miles de familias afectadas por los casos que llevaron a Toledo tras las rejas? Usted juzgue.


