La lideresa de Fuerza Popular recibió las credenciales que la acreditan como presidenta de la República para el periodo 2026-2031, en medio de un clima político polarizado y con un equipo de transferencia que ya exige medidas al actual gobierno.
En una ceremonia realizada en el Gran Teatro Nacional, Keiko Fujimori Higuchi recibió este miércoles 15 de julio las credenciales que la oficializan como presidenta electa del Perú para el periodo 2026-2031. El acto, presidido por el titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, contó con la presencia de Luis Galarreta y Miguel Torres, quienes asumirán como primer y segundo vicepresidente, respectivamente.
“Las credenciales que hoy entregamos no constituyen únicamente un documento oficial, representa el reconocimiento de la decisión soberana de millones de peruanos y peruanas”, declaró Burneo durante su discurso.
Fujimori llegó acompañada de sus hijas Kyara y Kaori Villanella, y también estuvo presente el actual presidente José María Balcázar. Sin embargo, lo que debería ser un acto de unidad nacional ya genera controversia: la lideresa de Fuerza Popular no asistió a la ceremonia de proclamación del 3 de julio, delegando la representación a sus personeros legales. Un gesto que muchos interpretaron como un desaire a la institucionalidad.
Ganadora por estrecho margen: ¿mandato dividido?
Keiko Fujimori fue proclamada presidenta electa tras obtener 9,223,396 votos, frente a los 9,173,755 de Roberto Sánchez. Una diferencia de apenas 49,641 sufragios que refleja un país profundamente dividido. ¿Podrá gobernar con esa fractura social? Los analistas dudan.
El equipo de transferencia ya pone condiciones
Horas antes de la entrega de credenciales, Marco Vinelli, responsable del equipo de transferencia de Fujimori, envió una carta al presidente Balcázar solicitando que se eviten nuevas designaciones, nombramientos y contrataciones a pocos días del cambio de mando. La misiva, que cita principios de “buena administración y transparencia”, parece un intento de controlar al gobierno saliente.
“Esta solicitud se formula en atención a los principios de buena administración, transparencia, colaboración institucional, continuidad del servicio público y responsabilidad en la gestión pública”, se lee en la comunicación.
La petición llega luego de que Balcázar designara a los congresistas Jorge Marticorena y Flavio Cruz como ministros de Educación y Trabajo, respectivamente. ¿Un intento de la administración saliente de dejar “amigos” en puestos clave? La indignación está servida.
Vinelli también solicitó que no se asuman “compromisos administrativos o presupuestales extraordinarios” que no respondan a obligaciones legales. Un mensaje claro: no queremos sorpresas de último minuto. La transición, lejos de ser un proceso armonioso, huele a desconfianza mutua.
¿Qué esperar del gobierno de Keiko Fujimori?
Con un Congreso fragmentado y una oposición que no le perdonará sus vínculos con el fujimorismo más duro, Keiko Fujimori enfrenta el desafío de gobernar para todos los peruanos. Pero las señales iniciales no son alentadoras: su ausencia en la proclamación y las exigencias de su equipo de transferencia sugieren que la confrontación será la tónica. El país, mientras tanto, observa con escepticismo.


