Tomás Gálvez y Óscar Arriola protagonizan un tenso cruce de palabras en la Comisión de Constitución por quién manda en las investigaciones preliminares
Este jueves 24 de abril, la sesión de la Comisión de Constitución del Congreso de la República dejó de ser un espacio de debate técnico para convertirse en el escenario de un enfrentamiento que nadie esperaba: el Fiscal de la Nación, Tomás Aladino Gálvez, y el comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola, se enfrascaron en una tensa discusión frente a los congresistas.
Todo estalló cuando la Comisión debatía cuál institución tiene la competencia para llevar adelante las investigaciones preliminares en casos del día a día. En ese contexto, el titular del Ministerio Público intentó exponer su postura, pero fue interrumpido por el jefe policial. La reacción de Gálvez fue inmediata y directa: le exigió a Arriola que le dejara hablar y que ambos aprendieran a discutir con respeto.
La frase encendió el ambiente. Varios congresistas reaccionaron visiblemente, y el propio Fernando Rospigliosi no pudo evitar reírse ante la situación. Tras la breve intervención de un legislador, Gálvez retomó la palabra para dejar en claro su posición: la ley es inequívoca y son los fiscales, y nadie más, quienes deben conducir las investigaciones.
«Le voy a decir, pero déjeme hablar. Yo no he estado de acuerdo en cosas con usted, ni he interrumpido jamás, pero también tenemos que aprender a discutir amigablemente, pues», señaló el fiscal ante la sala.
Al término de la sesión, los protagonistas del incidente salieron a calmar las aguas. Arriola afirmó que tiene una estrecha amistad con Gálvez y que sería impensable que ambos se den el lujo de protagonizar un altercado. «El triunfo de ambos es el triunfo de la justicia y la sociedad peruana», declaró. Gálvez, por su parte, minimizó lo sucedido y lo atribuyó a la pasión del general: «Al final estamos de acuerdo», acotó.
Sin embargo, lo que quedó grabado en la sala del Congreso fue otra imagen: la de dos de las principales cabezas del sistema de seguridad del país discutiendo a viva voz, mientras los representantes del pueblo los observaban sin poder intervenir.


