La sentenciada exministra salió del país a medianoche con resguardo policial, mientras Cancillería insiste en que «no hay persecución política»
Señores, señoras, esto es lo que llaman «Estado de derecho» en este país: una funcionaria sentenciada por conspirar contra los poderes del Estado sale caminando —con escolta policial incluida— rumbo al aeropuerto para volar a México.
La Cancillería peruana confirmó mediante comunicado que otorgó el salvoconducto a la excongresista, exjefa de la PCM y exministra de Trabajo y Cultura, Betssy Betzabet Chávez Chino, quien permaneció más de nueve meses refugiada en la embajada de México en Lima antes de recibir asilo político. El canciller Carlos Espá confirmó a RPP que Chávez abandonó el Perú cerca de la medianoche, con apoyo de las fuerzas del orden, en cumplimiento del salvoconducto.
Lo que el comunicado oficial no puede maquillar: Chávez Chino fue sentenciada por los delitos contra los poderes del Estado y el orden constitucional, en la modalidad de conspiración para una rebelión en agravio del Estado. Además, se encuentra bajo investigación del área de Enriquecimiento Ilícito y Denuncias Constitucionales de la Fiscalía de la Nación.
¿Y el argumento del Gobierno? Que no existe persecución política, que impera el Estado de derecho, la separación de poderes y el debido proceso. Palabras bonitas para una salida que a más de uno le suena a impunidad con sello diplomático.
Eso sí, Cancillería aclaró que el salvoconducto no implica que el Estado peruano renuncie a gestionar una eventual extradición, conforme a los tratados vigentes con México, si así lo determinan las autoridades judiciales.
En paralelo, la presidenta Keiko Fujimori se pronunció sobre otro pedido que ya genera ruido: la gracia presidencial solicitada por el expresidente Alejandro Toledo, que según dijo será evaluada «con criterios técnicos, médicos y una mirada humanitaria». Dos casos, un mismo patrón de preguntas: ¿a quién sí se le abren las puertas y a quién no?


