Manuel Rodríguez Cuadros asegura que las acusaciones de comunismo y expropiación fueron una farsa armada para asustar al elector
Señores, señoras, aquí no se calla nadie. El excanciller Manuel Rodríguez Cuadros, quien manejó los asuntos internacionales en el equipo de campaña de Juntos por el Perú, salió al frente este lunes y disparó sin anestesia: a Roberto Sánchez, dijo, lo demonizaron. Punto. Según el exministro de Relaciones Exteriores, las acusaciones de comunismo y expropiación que inundaron la campaña fueron exageraciones armadas para meter miedo.
En una entrevista con el periodista César Hildebrandt, Rodríguez Cuadros lanzó la pregunta incómoda: ¿a quién se le ocurre que Sánchez y la coalición de Juntos por el Perú eran comunistas que iban a expropiar la propiedad de la gente y llevar al país a un desastre como el de Maduro en Venezuela? Para él, todo eso fue puro cuento.
Y ahí no quedó. El excanciller sostiene que la derrota de Sánchez frente a Keiko Fujimori no es un fracaso político, sino una victoria. ¿Su argumento? Que «de la nada» la candidatura levantó nueve millones de votos. Nueve millones que, según él, resistieron la propaganda y el desequilibrio de los medios de información.
Rodríguez Cuadros apuntó directamente al blanco: hubo desinformación e intimidación al electorado. Donde se asusta al elector con figuras como el comunismo y la expropiación —dijo— y donde la derecha se apropia de las demandas de los sectores populares mientras la izquierda se olvida de ellas, pasan estas cosas.
Sobre su decisión de sumarse a la campaña de Sánchez, el excanciller no se guardó nada: la propuesta de Fujimori significaba, según él, la continuidad de una situación que afectaba el Estado de derecho, la democracia, la separación de poderes y la vigencia de los derechos humanos, además de un manejo económico que atentaba contra la estabilidad fiscal. En cambio, la coalición de Juntos por el Perú, Obras y Ahora Nación representaba —afirmó— recuperar la democracia, luchar contra la pobreza que ofende la dignidad de la gente y buscar crecimiento con inclusión social.
Pero ojo, señores, porque el propio Rodríguez Cuadros admitió que dentro del equipo la cosa no era color de rosa. En los diez días que participó en la formación, reconoció que vio una «creciente reafirmación de una ingobernabilidad». Aun así, confía en que las tres fuerzas políticas que resistieron se conviertan en una oposición democrática en el Congreso y en un factor de contención frente a cualquier deriva autoritaria.
El exasesor no es cualquier improvisado: fue ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006), embajador en Bolivia en el segundo mandato de Alan García (2006-2011) y representante del Perú ante la Unesco durante la gestión de Ollanta Humala (2011-2016). Con ese currículum, sus palabras pesan. Y vaya que pesaron.


