El suboficial fue detenido tras la brutal embestida que quedó grabada por cámaras de seguridad. Habría conducido en presunto estado de ebriedad. La familia exige justicia mientras la menor permanece internada en estado delicado.
Señores y señoras, lo que ocurrió en Chimbote indigna a cualquiera. Un suboficial de la Policía Nacional fue detenido luego de atropellar a una madre y a su hija de apenas seis años, quienes se trasladaban tranquilamente en una motoscooter cuando el vehículo del agente las embistió sin contemplación.
La pequeña permanece internada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en estado delicado, mientras su familia, destrozada, exige que se haga justicia y que el responsable pague por lo que hizo.
Y como si fuera poco, señores, el suboficial habría conducido en presunto estado de ebriedad al momento del atropello. Es decir, quien debía velar por la seguridad ciudadana habría puesto en riesgo la vida de una madre y su hija por su propia irresponsabilidad.
Lo más escalofriante es la evidencia: las cámaras de seguridad de la zona captaron el momento exacto del impacto y cómo el vehículo arrastró la motoscooter por más de una cuadra tras el atropello. Las imágenes no dejan lugar a dudas sobre la magnitud de lo ocurrido.
¿Hasta cuándo, señores? Quienes deberían protegernos terminan convertidos en una amenaza para los ciudadanos de a pie. La familia de esta menor merece respuestas y, sobre todo, justicia. Esta boca no la calla nadie.


