Un Suboficial en Retiro fue desvalijado en el MISMO CORAZÓN de la institución que debería protegerlo
Señores, en un hecho que presuntamente desnuda la alarmante vulnerabilidad y la falta de control interno en las principales dependencias de la Policía Nacional del Perú (PNP), delincuentes habrían burlado la seguridad del Hospital Central Nacional de la Policía «Luis N. Sáenz», ubicado en Jesús María. Los hampones presuntamente lograron ingresar hasta el sótano del nosocomio para desvalijar el vehículo de un Suboficial Superior en situación de retiro, sustrayendo componentes electrónicos vitales sin levantar la menor sospecha.
El indignante incidente habría ocurrido el pasado sábado 16 de mayo de 2026. La víctima, el SOS PNP (R) Luis Del Castillo Herrera, acudió a las instalaciones del complejo hospitalario al promediar las 06:50 a.m. para recibir atención médica. Conduciendo su automóvil Toyota Yaris de placa ARF-146, ingresó a la cochera subterránea del nivel S1, confiando en que estaría en uno de los perímetros más seguros de la capital. ¡Qué equivocados estábamos, señoras y señores!
Filtros que brillarían por su ausencia
De acuerdo con el informe que habría remitido el afectado al General Médico SPNP Ricardo Tinoco Tejada, el primer eslabón de fallas institucionales se habría manifestado en la misma puerta de acceso. El Suboficial encargado de la seguridad presuntamente autorizó el ingreso del vehículo hacia la rampa del sótano sin solicitar ningún tipo de identificación ni acreditación formal, permitiendo el libre acceso.
Al regresar a su vehículo a las 09:27 a.m., el oficial en retiro habría constatado los destrozos: la luna lateral derecha se encontraba totalmente destruida, la guantera del automóvil habría sido arrancada y la sirena de la alarma estaría desconectada. Al intentar encender el motor, confirmó el presunto robo de la computadora del vehículo, dejando la unidad completamente inutilizable.
Un centro de monitoreo presuntamente abandonado
La situación se tornaría aún más grave cuando la víctima solicitó la revisión de las cámaras de videovigilancia. En el área de monitoreo técnico del cuarto piso, presuntamente no se encontraba ningún personal encargado. Ante este aparente abandono de funciones, el efectivo policial que acompañaba al agraviado habría tenido que manipular directamente el sistema para recuperar las grabaciones.
El registro habría captado con precisión que a las 08:47 a.m. un sujeto con vestimenta oscura ingresó al sótano caminando con absoluta parsimonia, inspeccionó diversos vehículos, habría procedido a romper el cortaviento del auto de la víctima, extrajo la computadora y abandonó el hospital a pie por la puerta principal. ¡Nadie lo habría retenido ni fiscalizado!
Inoperancia ante la emergencia
Lejos de un despliegue inmediato, la respuesta de los mandos superiores habría evidenciado una severa crisis. La Comandante PNP responsable de la seguridad habría justificado el hecho manifestando que presuntamente «no cuentan con el personal suficiente». Además, un patrullero de la Comisaría de Jesús María acudió, pero el Suboficial asignado presuntamente se negó a realizar las actas argumentando que le correspondía al personal interno del nosocomio.
Tras horas de espera sin obtener el acta, el ex suboficial habría tenido que retirar su unidad por medios privados. Señores, si los propios efectivos estarían siendo asaltados en un recinto resguardado, ¿qué le espera al ciudadano de a pie? ¡Las autoridades tendrían que dar la cara ante este sistema de seguridad que presuntamente falló desde adentro!


