PolíticaVuelve el Senado: ¿Nuevo poder o simple decoración? Estas serán sus funciones reales

Avatar photo Redacción CPD17 de julio de 2026

La bicameralidad regresa al Perú después de 34 años, pero no todos están contentos. El nuevo Senado promete ser un contrapeso, aunque con blindajes que generan más dudas que certezas.

El reloj corre y, para el periodo 2026-2031, el Congreso peruano ya no será el mismo. La reinstalación de la Cámara Alta, eliminada en 1992, trae consigo una serie de atribuciones que, según sus defensores, fortalecerán la democracia. Sin embargo, un análisis detallado del reglamento revela un diseño que, cuanto menos, invita al debate.

Un Senado indestructible: el blindaje que genera polémica

El artículo 3 del reglamento del Senado es claro: esta cámara no podrá ser disuelta, ni siquiera si la Cámara de Diputados corre la misma suerte. Mientras los diputados puedan ser enviados a casa por el Ejecutivo, los senadores seguirán en sus curules, con presupuesto y personal intactos. ¿Un seguro contra autoritarismos o una casta blindada? La pregunta queda en el aire.

«El Senado mantendrá todas sus atribuciones constitucionales y conservará su presupuesto, personal y estructura administrativa durante el interregno parlamentario», reza el reglamento.
Resolución Legislativa del Congreso N.° 006-2025-2026-CR

¿Freno de calidad o cuello de botella?

La principal función del Senado será revisar, modificar o rechazar los proyectos de ley que salgan de la Cámara de Diputados. En teoría, esto debería mejorar la calidad legislativa. En la práctica, podría convertirse en un segundo filtro político donde las mayorías circunstanciales tengan la última palabra. La historia peruana reciente demuestra que los «frenos» suelen usarse para bloquear, no para perfeccionar.

Fiscalización: la misma cantaleta, ¿nuevos resultados?

El Senado podrá convocar a ministros, solicitar información y supervisar decretos de urgencia. También será el tribunal final para las acusaciones constitucionales que aprueben los diputados. Suena a control real, pero los escépticos recuerdan que el Congreso unicameral ya tenía estas facultades y rara vez las usó con eficacia. La diferencia ahora es que habrá dos cámaras para diluir la responsabilidad.

El poder de nombrar (y remover) a los guardianes del Estado

Una de las atribuciones que más levanta cejas es la designación de altos funcionarios: desde el defensor del Pueblo hasta los magistrados del Tribunal Constitucional, pasando por miembros del directorio del BCR y el contralor general. Quien controla estos nombramientos, controla en buena medida el sistema de pesos y contrapesos. Y el Senado, al poder removerlos, se convierte en un juez y parte de la institucionalidad.

Representación ciudadana: ¿más cerca del pueblo o más cerca del poder?

El reglamento ordena a los senadores mantener un vínculo permanente con la ciudadanía. Sin embargo, sin mecanismos concretos de rendición de cuentas, esta disposición corre el riesgo de quedar en letra muerta. La historia parlamentaria peruana está llena de promesas de cercanía que terminaron en viajes pagados y sueldos blindados.

¿Qué esperar del regreso del Senado?

El retorno de la bicameralidad es, sin duda, un cambio estructural. Pero como toda reforma, su éxito dependerá de la voluntad política de quienes la ocupen. Si el Senado se convierte en una caja de resonancia de los mismos intereses partidarios, el Perú habrá cambiado de forma, pero no de fondo. La ciudadanía, mientras tanto, observa con la desconfianza de quien ya ha visto demasiados experimentos fallidos.

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