La encuestadora justificaría la distorsión de sus cifras alegando presuntas restricciones en los locales de votación
¡Señores, aquí las cosas claras y directas! Datum responsabilizaría a la ONPE por las notorias diferencias entre su conteo rápido y los resultados oficiales de la primera vuelta electoral. La encuestadora habría afirmado que los cambios obligados en el trabajo de campo afectarían la representatividad de su muestra, lo que presuntamente habría provocado la distorsión en las cifras finales que se difundieron a nivel nacional.
Asimismo, la empresa habría asegurado, amparándose en una supuesta auditoría externa, que el diseño técnico de su muestra sí cumplía con los estándares establecidos para este tipo de conteo. Según su versión de los hechos, el verdadero problema se habría originado cuando sus encuestadores presuntamente no habrían podido acceder a determinados locales de votación tanto en Lima como en diversas regiones del país. Esta presunta restricción los habría obligado a reemplazar, de última hora, el 15% de la muestra original.


