LimaPadre e hijo desaparecen tras ser atacados a balazos por banda criminal

Avatar photo Redacción CPD2 de enero de 2026

Policía retirado y su hijo habrían sido raptados por delincuentes organizados que operan con total impunidad en San Martín de Porres

La inseguridad en Lima ha alcanzado niveles alarmantes. Este viernes 2 de enero, en pleno día y en una zona céntrica de San Martín de Porres, una banda criminal habría ejecutado un operativo que tiene a dos familias sumidas en la desesperación: Luis Humberto Quispe Trujillo, un policía retirado de 63 años, y su hijo Luis Eder Quispe Muñoz, de 33 años, habrían sido raptados mientras realizaban labores de custodia de un camión de carga.

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, en una de las principales arterias de la capital, los delincuentes puedan operar con tanta impunidad? Los hechos ocurrieron en el jirón Augusto B. Leguía, cuando padre e hijo se encontraban trabajando para una empresa de seguridad privada, escoltando un vehículo de carga pesada con placa D7F-554 que transportaba mercadería desde el Callao con destino a Lima Sur.

Según los testimonios recabados por efectivos policiales y vecinos de la zona, el modus operandi habría sido coordinado con precisión militar. Los hampones habrían utilizado dos vehículos para llevar a cabo el asalto: mientras uno de los autos se habría encargado de interceptar y raptar a los dos agentes de seguridad, el segundo habría reducido al conductor del camión mediante amenazas y violencia.

Lo más preocupante del caso es la brutalidad con la que se habría ejecutado el ataque. En la escena del crimen, los peritos de criminalística encontraron casquillos de arma de fuego y la luna delantera del vehículo de seguridad completamente destrozada. Esto confirma que los delincuentes no dudaron en disparar para lograr su objetivo, poniendo en riesgo no solo a las víctimas directas sino a todos los transeúntes de la zona.

Horas después del ataque, la Policía Nacional del Perú localizó el camión de carga en el distrito de Huachipa. Según el reporte oficial, la mercadería que transportaba habría sido encontrada aparentemente intacta. Sin embargo, hay un detalle que genera aún más interrogantes: el vehículo fue hallado al interior de una cochera cuya propietaria asegura no conocer a quien dejó la unidad ahí. Las autoridades investigan esta versión, ya que existen indicios de que la mujer habría proporcionado información falsa para encubrir a los responsables.

Pero mientras las autoridades buscan al camión y analizan las pistas, hay dos familias que están viviendo una pesadilla: Luis Humberto y Luis Eder siguen desaparecidos. No hay noticias, no hay contacto, no hay exigencias de rescate. El silencio es total y la angustia aumenta con cada hora que pasa.

¿Dónde están estos dos hombres? ¿Qué pretenden los secuestradores? ¿Por qué no se han comunicado con las familias? Estas son preguntas que atormentan a los seres queridos de las víctimas, quienes solo esperan que las autoridades actúen con celeridad y profesionalismo para dar con su paradero.

El conductor del camión también estaría en calidad de no habido, lo que añade más complejidad al caso. La Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Condevilla ya ha asumido la responsabilidad de las investigaciones, mientras los peritos continúan recopilando evidencia que permita esclarecer lo ocurrido.

Pero más allá de los detalles técnicos de la investigación, lo que realmente debería indignarnos es el contexto en el que ocurren estos hechos. Los vecinos del jirón Augusto B. Leguía están aterrorizados. Una residente de la zona expresó su frustración y temor en declaraciones recogidas por este medio: «No tenemos con quién defendernos, vivimos prácticamente todos los días con este temor. Tenemos hijos también, padres y las autoridades no nos hacen caso, de verdad. Pedimos más seguridad, protección para nosotros. Es una real pena lo que estamos viviendo acá».

¿Hasta cuándo los ciudadanos de bien tendrán que vivir con miedo? ¿Cuántas familias más tendrán que ser destrozadas antes de que las autoridades tomen medidas efectivas contra la delincuencia organizada? San Martín de Porres, al igual que muchos otros distritos de Lima, se ha convertido en un territorio donde los criminales operan con total libertad, ejecutando sus fechorías en pleno día sin temor a las consecuencias.

Este caso no es un hecho aislado. Es el reflejo de una crisis de seguridad que está destruyendo el tejido social de nuestro país. Mientras las autoridades ofrecen discursos y promesas vacías, las familias peruanas sufren las consecuencias de un Estado ausente e ineficiente.

Las familias de Luis Humberto y Luis Eder solo piden una cosa: que sus seres queridos regresen con vida. Hasta el momento de esta publicación, los secuestradores no se han comunicado para solicitar rescate ni han dado señales de vida de los secuestrados. La incertidumbre es total, y el reloj sigue corriendo.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.