El alcalde advirtió del peligro, pero las autoridades prefirieron esperar la tragedia
Áncash. Una persona murió y tres resultaron heridas cuando el puente Sahuay se desplomó anoche mientras un vehículo lo cruzaba. La estructura cedió por las lluvias, pero el verdadero responsable tiene nombre: Provías, que ignoró las advertencias del alcalde sobre el deterioro del puente. Miles de personas están ahora incomunicadas y la ruta Lima-Huaraz está cortada.
Señores, señoras, esto no fue un accidente. Esto fue negligencia pura y dura. Anoche, alrededor de las 8:00 p.m., el puente Sahuay en Cátac se vino abajo justo cuando un vehículo pasaba por encima. El resultado: una víctima mortal, tres personas heridas y una comunidad entera abandonada a su suerte.
Pero aquí viene lo que realmente indigna: el alcalde Ever Pérez Alvarado ya había avisado que ese puente estaba en pésimas condiciones. Había enviado reportes a Provías advirtiendo del riesgo. ¿Y saben qué pasó? Absolutamente nada. Cero respuesta. Cero acción. Como siempre en este país: esperan que caigan los muertos para recién mover un dedo.
EL AUTO QUEDÓ COLGANDO MIENTRAS EL PUENTE SE PARTÍA
El Centro de Operaciones de Emergencia Regional de Áncash confirmó que las intensas lluvias terminaron por derrumbar la estructura, que ya estaba debilitada. El vehículo que transitaba por el puente quedó atrapado justo en el punto donde la infraestructura se quebró en dos. Los ocupantes vivieron momentos de terror absoluto.
La Policía Nacional llegó al lugar para ayudar en el rescate y asegurar la zona, pero el daño ya estaba hecho. Entre los afectados están Magdalena Izquierdo López (35) y Cristian Chuquiyauri Garay (34), una pareja que viajaba desde La Unión rumbo a Huánuco. Ambos sufrieron golpes múltiples. También resultó herido un adolescente de 16 años, identificado con las iniciales C.C.D., quien presenta el mismo diagnóstico.
«REPARADO» HACE DOS MESES, COLAPSADO HOY
Lo más vergonzoso es que, según el alcalde Pérez Alvarado, ese puente había sido «reparado» hace apenas dos meses. ¿Cómo es posible que una estructura recién intervenida se caiga en tan poco tiempo? ¿Quién supervisó esa obra? ¿Quién dio el visto bueno?
El burgomaestre fue claro en su denuncia: «El distrito de Cátac ha sido declarado en emergencia mediante decreto supremo, pero no tenemos ni un sol de presupuesto. Hago un llamado a Provías porque nos estamos quedando incomunicados. Este puente es la ruta principal que conecta Lima con Huaraz a través de Pativilca».
Y como si fuera poco, Pérez advirtió que hay otros puentes en la zona en condiciones igual de peligrosas. O sea, esta tragedia podría repetirse mañana, pasado o la próxima semana. Pero claro, total, ¿qué importa mientras no sean ellos los que crucen esos puentes, verdad?
MILES VARADOS Y SIN ALTERNATIVAS REALES
Desde que el puente colapsó, el tránsito está completamente bloqueado. Los buses que cubren la ruta Lima-Huaraz ahora tienen que dar la vuelta gigantesca por Casma, sumando horas de viaje, quemando más combustible y, por supuesto, generando pérdidas millonarias para transportistas y comerciantes.
¿Y qué dicen las autoridades? Que «tomen rutas alternas». Que «tengan precaución». Como si el problema fuera de los ciudadanos y no de ellos que no mantienen la infraestructura básica del país.
Hasta el momento, Provías no ha dicho ni pío sobre si van a reparar el puente o al menos instalar uno temporal tipo Bailey para restablecer la conectividad. Silencio total. Eso sí, seguro todos están cobrando sus sueldos puntuales mientras Cátac se hunde en el abandono.
EMERGENCIA DE PAPEL, CERO ACCIÓN
Cátac está declarado en estado de emergencia. Suena bonito, ¿no? Hasta que te enteras de que no hay presupuesto asignado. Que es solo un documento firmado para quedar bien. Pura fachada mientras la gente se muere esperando que las autoridades cumplan con su trabajo.
Esta persona que murió anoche no tenía por qué morir. Los tres heridos no tenían por qué estar en un hospital. Miles de personas no tendrían por qué estar varadas. Todo esto se pudo evitar si las autoridades hubieran hecho caso a las advertencias. Pero no, prefirieron mirar para otro lado.
Y ahora vendrán con sus discursitos de condolencias, sus promesas de investigación, sus anuncios de «medidas urgentes». Puro show mediático. Porque cuando llegue la siguiente alerta de otro puente a punto de caerse, van a hacer exactamente lo mismo: nada.
¿Hasta cuándo vamos a seguir siendo un país donde las tragedias evitables se convierten en rutina? ¿Cuántos muertos más necesitan para entender que la infraestructura no es un lujo, es una responsabilidad del Estado?


