Política«No es un hampón, es una víctima»: El descaro de Abanto defendiendo a Cerrón prófugo ante el TC

Avatar photo Redacción CPD11 de marzo de 2026

El abogado justificó ante los magistrados que su cliente NO acatara la prisión preventiva porque la consideró «inicua». Llamó «resistencia» a la fuga y acumuló casi 100 expedientes como «prueba» de persecución política

Señores y señoras, prepárense para escuchar el nivel de DESCARO al que puede llegar un abogado defendiendo lo indefendible. Humberto Abanto se presentó ante el Tribunal Constitucional y con total cinismo justificó que Vladimir Cerrón se haya convertido en prófugo de la justicia. ¿Y saben cuál fue su argumento? Que su cliente «NO es un hampón» sino un «actor político» que decidió «resistir» un mandato judicial que consideró injusto. ¡Así como lo escuchan, compatriotas!

Durante la audiencia del 11 de marzo donde se evaluó el hábeas corpus presentado a favor del candidato presidencial de Perú Libre, el letrado Humberto Abanto sostuvo con total naturalidad que Vladimir Cerrón tomó la «decisión» de desobedecer las reglas de conducta impuestas en su proceso porque se enfrentaba a una resolución «arbitraria» que vulneraba su libertad personal. Según Abanto, Cerrón actuó para evitar una «agresión arbitraria» del sistema judicial.

Pero lo más INDIGNANTE vino cuando el magistrado César Ochoa le preguntó directamente: «¿Para usted, no es un prófugo de la justicia el señor Cerrón?». La respuesta de Abanto fue tan cínica que da vergüenza ajena: «No, es una víctima de un atropello judicial que ha generado, por redundancia, esta situación». ¿Una VÍCTIMA? ¡Señores, nos quieren hacer creer que el que se escapa de la justicia es la víctima!

El abogado continuó con su show argumentando que inicialmente el Poder Judicial rechazó dictar prisión preventiva contra Cerrón porque «no había peligro procesal». Según Abanto, su defendido contaba con «arraigos suficientes» y estaba cumpliendo perfectamente con su comparecencia con restricciones. «Se entendió que bastaba con una comparecencia con restricciones para conjurar cualquier peligro», afirmó el letrado con total desfachatez.

¿Y entonces qué pasó? Según la versión de Abanto, fue el ESTADO quien «obligó» a Cerrón a tomar la decisión de pasar a la clandestinidad. El abogado señaló que todo cambió cuando llegó la sentencia por el caso Aeródromo Wanka que estableció una condena de 3 años y 6 meses de prisión. «Es el Estado el que introduce una situación que altera y cambia completamente el curso de los acontecimientos: esa sentencia en el Aeródromo Wanka después fue declarada inicua y fue fulminada, y se absolvió al señor Cerrón», argumentó Abanto.

El letrado calificó esa resolución como una «agresión arbitraria» que afectó derechos fundamentales del líder de Perú Libre. Según su planteamiento, Cerrón estaba cumpliendo con las reglas, pero cuando llegó esa sentencia «inicua», su cliente se vio OBLIGADO a «resistir» el mandato judicial. ¡Como si desobedecer a la justicia fuera un acto heroico de resistencia civil!

Pero Abanto no se quedó ahí. El abogado también argumentó que el caso tiene efectos en el proceso electoral y que Vladimir Cerrón, como candidato presidencial, se encuentra en DESVENTAJA frente a otros postulantes por su situación judicial. Según su planteamiento, el expediente no solo involucra la libertad personal del líder de Perú Libre, sino también su derecho a participar en la contienda política. ¿Se dan cuenta? Estar prófugo sería una «desventaja electoral». ¡El colmo del cinismo!

Durante su intervención, Abanto presentó otro argumento que roza lo absurdo: sostuvo que Vladimir Cerrón enfrenta una supuesta «persecución judicial» y afirmó que el dirigente político llegó a acumular cerca de CIEN EXPEDIENTES en su contra. El abogado presentó ese dato como evidencia de una «cacería política» contra su patrocinado. Como si tener 100 expedientes judiciales fuera prueba de persecución y no de conducta cuestionable, señores.

El magistrado César Ochoa, tratando de traer algo de cordura a la audiencia, consultó a Abanto si actualmente no consideraba que hay peligro procesal a raíz de que Cerrón pasó a la clandestinidad y que incluso estaría fuera del país. «¿Esa situación no le parece anómala, atípica, extraordinaria?», preguntó el magistrado.

La respuesta de Abanto fue digna de un guion de película: «Sería anómala si es que no hubiera habido como causa una actuación estatal que lo obligó a tomar esa decisión. Él estaba cumpliendo con su comparecencia con restricciones, su excelencia». Según el abogado, TODO es culpa del Estado que «obligó» a su pobre cliente a esconderse de la justicia.

Frente a este SHOW de justificaciones, la representante de la Procuraduría del Poder Judicial, Indira Bedregal, tuvo que recordar lo OBVIO: «Estamos ante una clara situación de peligro procesal». La abogada señaló que Vladimir Cerrón no se puso a derecho ni siquiera después de que la Corte Suprema lo absolviera en el caso Aeródromo Wanka. «Es por ello que no se demuestra la arbitrariedad de la prisión preventiva», sostuvo contundentemente.

Bedregal recordó además que el propio Tribunal Constitucional estableció criterios sobre este tipo de medidas en el caso Jaime Yoshiyama Tanaka, donde señaló que el peligro procesal constituye un factor determinante para evaluar la necesidad de una restricción a la libertad personal durante una investigación. La procuradora fue clara: durante toda la audiencia, la defensa de Cerrón NO demostró que la prisión preventiva resulte desproporcionada.

Pero aquí viene lo que REALMENTE debería preocupar a todos los peruanos: según documentos difundidos por César Hildebrandt, la sentencia que favorecería a Vladimir Cerrón YA ESTARÍA REDACTADA y contaría con el voto favorable de cuatro magistrados, incluido el ponente Pedro Hernández Chávez. Si esto es cierto, todo este circo de audiencia sería puro teatro.

Señores compatriotas, ¿se dan cuenta de lo que acabamos de presenciar? Un abogado defendiendo públicamente ante el máximo tribunal constitucional que su cliente tiene DERECHO a desobedecer mandatos judiciales si los considera injustos. Que estar prófugo de la justicia es ser una «víctima». Que acumular 100 expedientes judiciales es prueba de persecución política y no de conducta delictiva. Que «resistir» la justicia es un acto legítimo de un «actor político».

¿Qué mensaje le estamos mandando a la ciudadanía? ¿Que si no estás de acuerdo con una sentencia judicial simplemente puedes ignorarla y esconderte? ¿Que ser político te da un salvoconducto para no cumplir las leyes que todos los demás peruanos SÍ tenemos que respetar?

Esta boca no la calla nadie para denunciar esta BURLA al sistema de justicia. Humberto Abanto acaba de sentar un precedente PELIGROSÍSIMO: que la desobediencia a la justicia se puede justificar, que huir de la ley es «resistencia», y que los políticos tienen derechos especiales que el resto de ciudadanos no tenemos.

¿Hasta cuándo vamos a permitir que se rían en nuestra cara de esta manera? ¿Cuándo vamos a exigir que la ley se aplique IGUAL para todos sin importar el apellido o el cargo político? Mientras Vladimir Cerrón sigue escondido quién sabe dónde, su abogado lo defiende como si fuera un héroe de la democracia. ¡Qué vergüenza, señores! ¡Qué VERGÜENZA!

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.