Mientras negaban todo, la candidata fujimorista se encontraba con el empresario en Panamá. El sobrino de Dyer controla millonaria estructura de personeros del partido naranja
Este jueves explotó la bomba que el fujimorismo intentó desactivar durante semanas. Keiko Fujimori ya no pudo seguir negando lo evidente: SÍ se reunió con el empresario Samuel Dyer en Panamá, y lo hizo en plena campaña presidencial. Dos encuentros «casuales» en la capital panameña que ahora generan más preguntas que respuestas.
La confesión de la lideresa de Fuerza Popular llegó después de que un programa destapara los viajes coincidentes. El 28 de enero de 2025, cuando aún guardaba silencio sobre su candidatura, Fujimori ya estaba en territorio panameño. Dos días después, el 30 de enero, volvió a pisar suelo centroamericano, esta vez acompañada por Luis Galarreta, su candidato a la primera vicepresidencia.
LA VERSIÓN DE KEIKO: «FUE UN SALUDO CORDIAL»
En su intento por minimizar el escándalo, la hija del exdictador Alberto Fujimori acudió a Radio Exitosa con una historia preparada. Según su relato, habría viajado invitada por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) para participar en una conferencia con políticos latinoamericanos.
«Ahí pude conocer y saludar a Samuel Dyer, a quien le agradecí porque en el año 2021 me habían dicho que él había ayudado en mi campaña», declaró Fujimori, admitiendo indirectamente apoyo económico no declarado en comicios anteriores.
La candidata naranja intentó romantizar el encuentro hablando de «rivalidad histórica entre familias» que decidieron superar con «un saludo cordial». Pero lo que no explicó es por qué necesitaba viajar hasta un paraíso fiscal para ese saludo, ni por qué inicialmente todo el entorno fujimorista negó cualquier tipo de encuentro.
EL SOBRINO QUE MANEJA MILLONES
La confesión de Keiko incluyó otro dato explosivo: Luis Dyer, sobrino del empresario, está al frente de la estructura de personeros de Fuerza Popular. Según la candidata, se conocerían porque «tienen a sus hijas en el mismo colegio» y él tendría «gran experiencia en temas de personeros».
Lo que Fujimori no mencionó es que, según la investigación de un programa, este sobrino ya figura como aportante del partido con material de campaña valorizado en casi 96 mil soles. Y lo más preocupante: como director de la red de personeros, estaría manejando una estructura que podría superar los 5 millones de soles en viáticos.
«Lo que ayuda es a la democracia, lo que ayuda es a que los resultados se respeten», intentó justificar Keiko sobre la participación de Luis Dyer. Una frase que suena hueca cuando se descubre que ni siquiera la congresista Patricia Juárez, de su propio partido, sabía quién era el director de personeros.
LAS CONTRADICCIONES DE SAMUEL DYER
Antes de la confesión de Keiko, el empresario Samuel Dyer ya había dado su versión de los hechos. Aseguró que los viajes habrían sido «coincidentes» y que se encontraron en «dos eventos» donde él habría sido invitado como presidente del Grupo Amazonía.
Cuando le preguntaron directamente si conversó con Fujimori y Galarreta, el empresario se limitó a decir que «todos se saludaron». Reconoció conocer al exlegislador desde sus tiempos en el Partido Popular Cristiano (PPC) y lo calificó como «un amigo».
«A la señora Keiko, por supuesto, hemos estado en algo, en la cena del primer año, incluso la cena oficial donde estuvo el canciller de Panamá», declaró Dyer, dejando entrever que los encuentros habrían sido más que simples saludos protocolarmente.
PANAMÁ: EL ESCENARIO PERFECTO
No es casualidad que estos encuentros se dieran en Panamá. El país centroamericano es mundialmente reconocido como paraíso fiscal y refugio preferido para capitales que buscan evadir impuestos y ocultar el origen de sus fondos.
Cuando el periodista de «Beto a Saber» preguntó sobre esto a la congresista Patricia Juárez, la respuesta fue reveladora: «Podrías tal vez llamar a otro congresista o a otra persona que sea parte de la campaña». La vocera parlamentaria del fujimorismo prefirió no responder y derivar la consulta.
UNA CANDIDATA SIN PASADO JUDICIAL, PERO CON MUCHAS DUDAS
Esta vez Keiko Fujimori llega a las elecciones en una situación diferente a campañas anteriores. Su padre, Alberto Fujimori, falleció en septiembre de 2024, llevándose consigo el peso simbólico del apellido. Se divorció en 2022 de Mark Vito Villanella, padre de sus dos hijas. Y el Tribunal Constitucional la liberó del proceso donde enfrentaba acusación por lavado de dinero en el financiamiento irregular de sus campañas previas.
Sin embargo, las sombras del financiamiento oscuro parecen perseguirla. Las reuniones secretas en Panamá, el sobrino de un empresario manejando millones en la estructura de personeros, las versiones contradictorias, y el agradecimiento público a Samuel Dyer por «ayudar» en 2021, son señales de alerta que no pueden ignorarse.
La pregunta que miles de peruanos se hacen hoy es simple pero contundente: ¿Qué más estarán ocultando? Si mintieron sobre los viajes, si cambiaron sus versiones cuando la evidencia los acorraló, ¿en qué más no están diciendo la verdad?
Esta boca no la calla nadie, y seguiremos investigando hasta que salga toda la verdad a la luz.


