El mandatario admitió que la designación responde a las «conexiones internacionales» del economista para facilitar financiamiento externo
José María Balcázar no tuvo reparos en confesar cuál sería el verdadero motivo detrás del nombramiento de Hernando de Soto al frente de la Presidencia del Consejo de Ministros: aprovechar su red de contactos para conseguir dinero del exterior.
En declaraciones a Exitosa, el jefe de Estado dejó escapar una frase que retumbó como confesión: «Hay que sacarle provecho a Hernando». La sinceridad brutal del mandatario habría expuesto que la elección del economista tendría más que ver con oportunismo financiero que con un proyecto de gestión sólido.
Balcázar intentó vestir la decisión con argumentos técnicos, asegurando que necesitaba «recurrir a una de las personalidades más importantes dentro de la economía peruana y mundial» para evitar crisis económicas. Pero sus propias palabras lo habrían delatado.
«Es un hombre muy amplio, tiene una cultura muy exquisita, es un hombre con el que se puede conversar, se puede dialogar de todo. Entonces, yo creo que este hombre, que tiene inclusive los contactos internacionales más modernos e interesantes, lo podemos aprovechar para un crédito internacional, suplementario», declaró el presidente sin disimulos.
La estrategia quedaría clara: no se trataría de capacidad técnica ni de visión de país, sino de usar la agenda de contactos del excandidato presidencial como llave para abrir puertas en organismos financieros internacionales.
Gabinete en evaluación: lealtad sobre competencia
El mandatario y su flamante Premier tendrían plazo hasta el mediodía de este lunes para definir quiénes continúan en el gabinete que dejó José Jerí. Balcázar no dio detalles sobre qué ministerios serían renovados, pero sí dejó en claro cuál sería el filtro principal: la obediencia.
«Lo importante es la línea que va a imprimir el presidente y el primer ministro. Esas líneas, digamos, orientaciones económicas no van a tener ningún tipo de inconvenientes con los ministros porque el hombre sabe consensuar, es un hombre de mucha experiencia y yo también», advirtió.
El mensaje sería inequívoco: quien no se alinee con De Soto y Balcázar, quedaría fuera. La meritocracia pasaría a segundo plano frente a la disciplina política.
Guiño conciliador a Cerrón: «Hay que convivir democráticamente»
La designación de un liberal como Hernando de Soto no habría caído bien en todos los sectores de Perú Libre, el partido que llevó a Balcázar al Congreso. Consciente de que necesita mantener ese respaldo, el presidente le habría lanzado un salvavidas político a Vladimir Cerrón, quien actualmente se encuentra prófugo de la justicia.
Cuando le preguntaron si el nombramiento de De Soto podría molestar al líder de la izquierda radical, Balcázar apeló al discurso del diálogo: «Habría que conversar con todos para convivir democráticamente. Si vamos a dedicarnos a pelear entre los políticos y nunca vamos a ponernos en una mesa de diálogo, entonces va a continuar el Perú ninguneado en círculos internacionales».
Un tono conciliador que contrastaría con la dureza que debería tener un presidente frente a un prófugo de la justicia. Pero en la lógica de Balcázar, mantener el poder requeriría negociar incluso con quienes están al margen de la ley.
La realidad quedaría expuesta: Hernando de Soto no habría sido elegido por lo que puede construir para el país, sino por las puertas que puede abrir en el extranjero. Y mientras tanto, el mandatario haría equilibrio entre los liberales que aplauden el nombramiento y los radicales de Perú Libre que lo observan con desconfianza.
La pregunta sigue en el aire: ¿Este gobierno tiene un proyecto de nación o solo una estrategia de sobrevivencia política?


