Fiscal Gálvez confiesa que no puede investigar a profundidad hasta que el mandatario deje Palacio de Gobierno
¿Hasta cuándo vamos a permitir que el cargo proteja a los investigados, señores? El fiscal de la Nación interino, Tomás Gálvez, habría soltado una confesión que indigna a cualquier peruano que cree en la justicia: mientras José Jerí Oré sea presidente, la investigación en su contra tendrá las manos atadas.
Durante una entrevista, el titular del Ministerio Público habría reconocido sin tapujos que solicitar el levantamiento del secreto de las comunicaciones del mandatario «en este momento no es pertinente». ¿La razón? Supuestamente, hay que «respetar la majestad de la institución presidencial».
¿Ustedes se lo creen, señoras y señores? ¿La «majestad» está por encima de la verdad y la justicia? Porque resulta que Jerí Oré sería investigado nada menos que por presuntos delitos de patrocinio ilegal de intereses particulares y tráfico de influencias en agravio del Estado, todo esto por reuniones que habría sostenido a escondidas con los empresarios chinos Zhihua Yang y Ji Wu Xiaodong.
Pero claro, el fiscal Gálvez habría dejado claro que, mientras Jerí esté sentado en la silla presidencial, la investigación será «ultra reservada» y no se podrán realizar «diligencias que expongan a la Presidencia». Nada de allanamientos, nada de interceptaciones telefónicas, nada de investigación exhaustiva.
«Lamentablemente a un presidente en ejercicio no se puede investigar de una manera exhaustiva y profunda», habría declarado Gálvez. Y añadió: «A la Presidencia de la República se la tiene que respetar». ¡Como si el respeto al cargo significara inmunidad ante la justicia!
Lo más grave, señores compatriotas, es que el fiscal habría admitido que recién cuando Jerí «deje de ser presidente» podrían tomarse medidas como el levantamiento del secreto de las comunicaciones. ¿Y qué creen que pasará con las pruebas mientras tanto? ¿Se van a quedar guardaditas esperando?
Gálvez habría intentado justificarse citando jurisprudencia del Tribunal Constitucional, argumentando que la investigación preliminar a un presidente en ejercicio debe ser «ultra reservada» para no «exponer» a la Presidencia. Pero eso sí, el fiscal aseguró que están «recabando informes» y «trabajando de una manera muy reservada».
¿Trabajar de manera reservada? ¿Eso es lo mejor que puede hacer la Fiscalía cuando hay indicios de tráfico de influencias y patrocinio ilegal? La investigación se habría iniciado apenas tres o cuatro días después de que salieran a la luz las reuniones clandestinas, pero todo indica que será una investigación con las manos atadas hasta que Jerí deje el sillón presidencial.
Este viernes, Gálvez habría confirmado que acudiría a Palacio de Gobierno para tomar la declaración del mandatario. Pero señores, ¿de qué sirve una declaración si no se pueden hacer las diligencias necesarias para contrastar lo que diga el presidente?
¡Esta boca no la calla nadie cuando vemos que la justicia tiene un doble rasero! ¿Acaso un cargo te convierte en intocable? ¿El pueblo peruano tiene que conformarse con una «investigación ultra reservada» mientras el investigado sigue en el poder con todas sus prerrogativas?
La pregunta que todos los peruanos deberíamos hacernos es: ¿Qué clase de justicia tenemos si el cargo presidencial funciona como un escudo protector? Porque si la Fiscalía no puede investigar a fondo mientras alguien está en el cargo, entonces el mensaje es claro: llega al poder y estarás blindado hasta que te vayas.


