El presidente minimiza la crisis de seguridad en ceremonia policial mientras las bandas criminales aterrorizan al país
Señores y señoras, mientras las familias peruanas viven aterrorizadas por las extorsiones y los sicarios ejecutan a plena luz del día, el presidente José María Balcázar sale a decir que «unos cuantos desviados» no pueden marcar la agenda del país. ¿Unos cuantos? ¿En serio, presidente?
Este jueves, durante la ceremonia de graduación de nuevos efectivos de la Policía Nacional en Puente Piedra, Balcázar pronunció un discurso que más parece un ejercicio de negación que un mensaje de autoridad. «El pueblo del Perú es bueno, la gran mayoría es humilde, trabajador, emprendedor. Unos cuantos desviados no pueden marcarnos la agenda en el país», sostuvo el mandatario, como si los cientos de casos de extorsión y asesinatos por encargo fueran simples travesuras.
Pero la cosa no quedó ahí. El presidente también pidió a los flamantes policías que no estigmaticen la migración, argumentando que el ser humano «siempre ha sido migrante desde épocas muy antiguas». Un mensaje bonito, pero que suena desconectado cuando sabemos que bandas transnacionales de venezolanos y colombianos están detrás de buena parte de los crímenes que tienen al país de rodillas.
«Hay que dar la batalla con esfuerzo, con firmeza, pero también con inteligencia», señaló Balcázar. ¿Inteligencia? ¿Dónde está esa inteligencia cuando las comisarías están desabastecidas, los policías trabajan sin recursos y las bandas criminales operan con total impunidad?
El mandatario también exhortó a los nuevos efectivos a brindar una atención adecuada desde el primer contacto en las comisarías, buscando fortalecer la confianza ciudadana en la institución. Un pedido válido, pero que suena a burla cuando la población ya no cree en nadie.
Para cerrar con broche de oro, Balcázar recordó que el uniforme policial se financia con recursos del Estado y pidió corresponder al esfuerzo de los ciudadanos. «El uniforme que visten representa la confianza del pueblo. Ese esfuerzo debe ser devuelto con trabajo y compromiso», concluyó.
Presidente Balcázar, con todo respeto, las palabras bonitas ya no alcanzan. El país no necesita discursos, necesita acción. Necesita ver a estos «unos cuantos desviados» tras las rejas. Porque mientras usted minimiza el problema, las familias peruanas siguen pagando cupos, cerrando sus negocios y enterrando a sus muertos.
Esta boca no la calla nadie, y seguiremos denunciando hasta que los responsables actúen de verdad.


