PolíticaFujimorista Alejandro Aguinaga amenaza a gerente de EsSalud: «No la saques, no me huevees»

Avatar photo Redacción CPD23 de marzo de 2026

El aspirante a senador fujimorista quedó expuesto operando como mafioso para imponer a su gente en cargos públicos

Esto ya no se puede tapar, señores. Un audio de apenas 56 segundos destroza por completo la candidatura al Senado de Alejandro Aguinaga y expone las entrañas podridas del fujimorismo en las instituciones públicas.

Lo que se escucha en esa grabación no es un congresista dialogando, no es un servidor público gestionando. Lo que se escucha es un PADRINO POLÍTICO dando órdenes, amenazando y dejando clarísimo quién manda realmente en EsSalud Lambayeque.

«No la saques, no la saques, no me huevees, no la saques, nomás te digo» — repite Aguinaga con la prepotencia de quien tiene el poder y lo sabe. El tono no admite réplica. Es una orden, no una sugerencia. Y va dirigida al mismísimo gerente de la entidad para que mantenga en su puesto a Mayder Vera González, jefa de la Oficina de Investigación y Docencia.

¿Y quién es esta señora tan «importante» como para que un congresista de la República se desgañite amenazando por ella? Una militante fujimorista que desde el 2022 ocupa cargos de confianza en EsSalud y que, casualmente, aparece en videos haciendo campaña electoral al lado del mismo Aguinaga. Qué conveniente, ¿no?

La amenaza del parlamentario es explícita: «¿Cómo te voy a defender si no me estás apoyando con una persona que quiero?». Traducción: «Tú me debes el cargo, yo te puse ahí, así que obedeces o te vas». Así de simple. Así de mafioso.

Este numerito ocurrió en noviembre del 2025. En ese momento, la propia Gerencia de la Red Lambayeque ya tenía preparada la Nota N.° 001230 para sacar a Vera González y meter en su lugar a Eva Janeth Delgado Soto. Todo aprobado, todo listo. Pero apareció Aguinaga con su llamada de «cortesía» y se acabó el cambio.

¿El resultado? Tres meses después, en febrero 2026, sale la Resolución N.° 456 que no solo mantiene a la funcionaria, sino que formaliza su encargo como jefa de Oficina I con nivel Ejecutivo 5. La amenaza funcionó. El gerente obedeció. El fujimorismo volvió a imponer su ley.

Esa resolución la firma Martín Colca Ccahuana, quien era gerente general y que, oh sorpresa, después de hacer el trabajito fue premiado con la Gerencia de la Red Prestacional Sabogal. Favor con favor se paga, como dice el dicho.

Pero lo grotesco no termina ahí. Cuando uno revisa videos de las caravanas electorales de Aguinaga en Lambayeque, aparece Vera González marchando orgullosa, junto con otros dos empleados de EsSalud: Wilder Díaz Capitán y Paulina Ruidias Urdiales. Todos militantes. Todos en planilla pública. Todos haciendo proselitismo en horario que debería ser de trabajo.

EsSalud Lambayeque transformado en local partidario de Fuerza Popular. Con sueldo del Estado, con recursos del pueblo, con el descaro de quien sabe que tiene padrinos políticos que los protegen.

Cuando le preguntaron a Aguinaga sobre el audio, el hombre no pudo negarlo porque la voz es inconfundible. Entonces vino con el cuento del piadoso: «Intervine para reclamar por una profesional que considero intachable». Y cuando le consultaron si sabía que la «profesional intachable» era militante de su partido, soltó la perla: «Que yo sepa, no».

Claro, señor congresista, usted no sabe quién está a su lado en las caravanas. Hay tanta gente que es imposible reconocer a los que gritan «¡Keiko al poder!» a dos metros de usted. Por favor, no nos insulten la inteligencia.

La misma Vera González, cuando la confrontaron, admitió que sí acompaña a Aguinaga en actividades de campaña pero «por agradecimiento«. ¿Por agradecimiento a qué, señora? ¿A que la defienda con llamadas amenazantes? ¿A que la mantenga en el cargo contra viento y marea? Porque si es por méritos profesionales, esos se demuestran con concursos transparentes, no con audios donde un congresista presiona al gerente.

La funcionaria también declaró que trabaja en EsSalud desde el 2012 por concurso, pero curiosamente sus cargos jefaturales recién comenzaron en el 2022. Justo cuando el fujimorismo necesitaba copar espacios de cara a las elecciones. Pura casualidad, seguro.

El caso ya está en manos de la Fiscalía. Se investiga por tráfico de influencias, negociación incompatible, abuso de autoridad y aceptación ilegal de cargo. Los delitos están claros. Las pruebas están ahí. El audio no miente. Lo que falta es que haya justicia de verdad.

Porque aquí lo que se ha destapado no es un caso aislado. Esto es una METODOLOGÍA. Así opera el fujimorismo: copan instituciones, ponen a su gente, presionan para mantenerlos, convierten entidades públicas en maquinarias electorales. Y cuando los descubren, se hacen los sorprendidos.

Aguinaga quiere ser senador. Senador de una república que está podrida por tipos como él. Senador de un país donde las instituciones son feudos que se reparten los partidos. Senador representando a quién, ¿a los gerentes amenazados? ¿A los militantes enquistados en cargos públicos?

La pregunta que debería quitarnos el sueño es: ¿cuántos Aguinagas más hay haciendo exactamente lo mismo en ministerios, gobiernos regionales, empresas públicas? Si este audio salió a la luz, ¿cuántos otros no se están grabando? ¿Cuántas otras Mayder Vera hay repartidas en el Estado cobrando sueldo público mientras hacen campaña?

Esto no es política, señores y señoras. Esto es apropiación del Estado. Y lo están haciendo con el descaro de quien sabe que nadie les va a hacer nada. Con la arrogancia de quien tiene el poder y lo usa para imponer su voluntad. Con la impunidad de quien sabe que en este país, hasta ahora, estos crímenes no se pagan.

El audio de Aguinaga es la radiografía perfecta de cómo se pudre un país. Desde adentro. Desde las instituciones que deberían servirnos a todos. Desde el abuso de poder disfrazado de «gestión política».

Esta boca no la calla nadie. Y este audio tampoco se va a olvidar.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.