Tras calificar a APP como «organización criminal» en el debate, el candidato presidencial asegura que su integridad está en riesgo y hace responsable al líder aprista de cualquier atentado en su contra
La campaña electoral 2026 acaba de cruzar una línea peligrosa. Fernando Olivera Vega salió este jueves a denunciar públicamente algo que nunca antes se había visto en una contienda presidencial: que su vida está en peligro y que, si algo le ocurre, el responsable tiene nombre y apellido: César Acuña Peralta.
El candidato del Frente de la Esperanza no tuvo miedo de decirlo abiertamente en su cuenta de X (antes Twitter), en un mensaje que dejó en shock a todo el país en medio de las Elecciones 2026.
«Mi vida corre peligro. Hoy lo digo públicamente, sin miedo y de frente al país. Si algo me sucede, responsabilizo directamente a César Acuña. No me van a callar ni silenciar», fueron las palabras textuales del candidato presidencial.
Pero lo verdaderamente escalofriante es lo que vino después: Olivera reveló que habría recibido una amenaza directa y contundente. «Te voy a mandar la moto» es la frase que le habrían dicho, una expresión que en el mundo del hampa y el crimen tiene un solo significado: violencia y muerte.
Hasta este momento, César Acuña no ha salido a dar la cara ni ha respondido públicamente a la gravísima denuncia que pesa sobre él.
EL ORIGEN DEL CONFLICTO: CUANDO OLIVERA DESTAPÓ LA OLLA
Para entender por qué estamos en este punto de quiebre, hay que volver al debate presidencial que se realizó hace pocos días. Fue ahí donde Fernando Olivera, sin pelos en la lengua, lanzó acusaciones demoledoras contra el fundador de Alianza para el Progreso.
En pleno bloque de integridad pública, el candidato no se anduvo con rodeos: calificó a APP directamente como una «organización criminal». Pero no se quedó ahí. Olivera también señaló que el origen del patrimonio de César Acuña estaría vinculado al clan Sánchez Paredes, sugiriendo que habría funcionado como testaferro de esta red.
Y como si fuera poco, arremetió contra la Universidad César Vallejo (UCV), la institución educativa que lleva el nombre del líder aprista. Olivera la tildó sin tapujos de «lavandería» y afirmó que habría sido usada con fines ilícitos y para hacer proselitismo político encubierto.
Estas declaraciones no fueron bien recibidas, obviamente. César Acuña anunció de inmediato que sus abogados presentarán una denuncia penal por difamación contra Olivera. Según el líder de APP, las palabras del candidato del Frente de la Esperanza afectan gravemente su honor, su imagen pública y el de toda su familia.
GROZO TAMBIÉN SACA LAS GARRAS LEGALES
Pero César Acuña no es el único que salió con los dientes afilados. Wolfgang Grozo, candidato presidencial de Integridad Democrática, también anunció que irá por la vía legal contra Fernando Olivera.
¿La razón? Durante el mismo debate del lunes, Olivera lo acusó de tener presuntos vínculos con Vladimiro Montesinos, el temido exasesor de Alberto Fujimori, y además lo relacionó con el narcotráfico.
Grozo no se quedó callado. A través de un comunicado oficial, rechazó de manera tajante esas acusaciones, las calificó como una «difamación grave» y aclaró que en la época a la que Olivera hizo referencia, él apenas era un joven cadete y luego un oficial de la Fuerza Aérea del Perú en sus primeros años de servicio. Toda su trayectoria militar, según él, puede ser verificada públicamente.
El candidato de Integridad Democrática adelantó que las acciones legales ya están en marcha y que, en caso de ganar alguna reparación civil por daños, destinará ese dinero a programas sociales para ayudar a poblaciones vulnerables.
LA PREGUNTA QUE NADIE SE ATREVE A HACER
Señores y señoras, estamos ante un escenario sin precedentes en la política peruana. Amenazas de muerte, denuncias cruzadas por difamación, acusaciones de crimen organizado, vínculos con narcotráfico y testaferros. ¿Esto es una campaña electoral o una guerra sin cuartel?
Y lo más grave de todo: si las amenazas contra Fernando Olivera son reales, ¿dónde está el Estado peruano para garantizar su seguridad? ¿Dónde están las autoridades que deben proteger a todos los candidatos por igual?
La democracia peruana está siendo puesta a prueba como nunca antes. Y todos estamos mirando.


