Ítalo Maldonado encabeza la lista al Senado por Amazonas pese a registro policial que lo señala como presunto agresor de niña de 8 años. El caso data de 2019 y fue denunciado en 2020.
Una denuncia policial por presunto delito sexual contra una menor sacude la campaña de Renovación Popular en Amazonas. Ítalo Maldonado, quien figura como candidato número uno al Senado por esta región, enfrenta un registro en el sistema policial que lo vincula con la presunta violación de una niña de 8 años.
El expediente policial, al que se tuvo acceso mediante copia certificada digital, consigna el caso bajo la figura de ‘violación sexual de menor de 14 años’, tipificado como uno de los crímenes más severos en el ordenamiento jurídico peruano.
Los hechos que motivaron la intervención policial se habrían registrado en marzo de 2019, en la ciudad de Bagua. Sin embargo, la denuncia formal ingresó al sistema recién el 30 de enero de 2020, después de que la víctima rompiera el silencio y revelara a su madre el episodio que la habría marcado.
Fue el padre de la menor quien finalmente acudió a la comisaría de Bagua para formalizar la acusación. En el documento oficial quedó registrado el nombre de Ítalo Maldonado como el presunto responsable del delito sexual contra la niña, quien al momento de los hechos contaba con apenas 8 años de edad.
La versión del candidato: archivamiento y negación total
Consultado sobre la denuncia policial que pesa en su contra, Ítalo Maldonado rechazó categóricamente los hechos y aseguró que la investigación fiscal no habría prosperado por falta de evidencias.
«Iniciaron una investigación que no llegó a ninguna parte. Nunca existió nada concreto. Primero me acusan de violación y, como no hallaron pruebas de eso, modificaron la imputación a tocamientos indebidos. Pero en esas fechas yo ni siquiera me encontraba en territorio peruano. Estuve en España entre diciembre de 2018 y abril de 2019, ¿cómo habría podido cometer ese delito?», declaró a medios de comunicación.
Maldonado también manifestó desconocer la identidad del denunciante —padre de la menor— y calificó la acusación como un intento de manchar su reputación sin fundamento alguno.
«Solicité el sobreseimiento del caso y me lo concedieron. La Fiscalía no encontró elementos de cargo y el Poder Judicial ordenó que se limpiaran mis antecedentes penales. Actualmente no tengo nada registrado ni en el sistema fiscal ni en el judicial», agregó el candidato.
Además, Maldonado comparó este episodio con otro incidente en el que habría sido señalado injustamente. «Me ocurrió algo similar cuando trabajaba en la empresa Civa. Me acusaron de sustracción de bienes sin ninguna base. Soy docente universitario y es lamentable que cualquier ciudadano pueda levantar denuncias sin sustento y afectar el honor de familias enteras», puntualizó.
La pregunta que nadie responde: ¿dónde está el filtro?
Más allá de las explicaciones del candidato, la pregunta que la ciudadanía se plantea es evidente: ¿por qué Renovación Popular no realizó un proceso de evaluación más riguroso antes de inscribir a Maldonado como su carta principal para el Senado por Amazonas?
Si el caso efectivamente fue archivado y el candidato cuenta con certificados de antecedentes limpios, ¿por qué no se presentaron públicamente esos documentos desde el inicio de la campaña para despejar cualquier sospecha? La opacidad en este tipo de situaciones solo alimenta la desconfianza ciudadana hacia los partidos políticos.
En un contexto electoral donde el voto informado cobra cada vez más relevancia, estas contradicciones entre discurso y práctica terminan por erosionar la credibilidad de agrupaciones que se presentan como opciones «moralmente superiores».
El caso de Ítalo Maldonado no solo pone en jaque su candidatura personal, sino que expone las fisuras estructurales de un partido que dice defender valores que, en la práctica, parece dispuesto a negociar por cálculo electoral.


