La congresista de Renovación Popular distribuye «oraciones» que terminan con instrucciones para marcar su número electoral. La estrategia que cruza todos los límites éticos.
La desesperación electoral habría llevado a la congresista Patricia Chirinos a un nivel inédito de manipulación: distribuir propaganda política disfrazada de oración religiosa. El material, que circularía masivamente en el primer puerto, utilizaría el formato exacto de una estampita católica para conseguir votos.
El volante comenzaría como cualquier rezo tradicional: «Señor Jesucristo, hoy los chalacos nos unimos en una sola fe». Con ribetes ornamentales y tipografía religiosa, el texto apelaría directamente al sufrimiento de las familias chalacos, pidiendo a Dios que «levante a nuestro pueblo cuando el dolor lo golpea» y que mire «con misericordia a nuestros enfermos».
Pero la trampa estaría en el final. Inmediatamente después del «AMÉN», aparecerían los recuadros de votación con instrucciones claras: marcar la «R» de Renovación Popular y escribir el número 1. La congresista firmaría como «Tu devota: Patty Chirinos», ocupando el lugar que corresponde al santo o virgen intercesora.
LA CONTRADICCIÓN INSOPORTABLE
Lo que habría desatado la indignación ciudadana sería la hipocresía descarnada de la estrategia. Chirinos se presentaría como una «devota» preocupada por el dolor ajeno, mientras utilizaría precisamente ese sufrimiento como gancho electoral. Enfermedades, pobreza y desesperación convertidas en mercancía política.
La imagen pacificadora del volante chocaría brutalmente con el estilo confrontacional que caracterizaría a la congresista, quien actualmente estaría siendo investigada por la fiscalía en relación con la suspendida exfiscal Patricia Benavides. La misma que pediría por «unidad en la fe» sería conocida por sus escándalos y polémicas constantes.
Analistas políticos y líderes de opinión habrían calificado esta estrategia como una instrumentalización grotesca de la religión. «Usar la fe católica como anzuelo electoral cruza cualquier línea ética imaginable», habría señalado un especialista consultado por este medio.
Hasta el cierre de esta nota, ni Chirinos ni Renovación Popular habrían dado la cara para explicar esta cuestionable estrategia. El silencio cómplice de quienes preferirían ganar votos antes que respetar la fe de miles de peruanos.


