Proyecto de Renovación Popular llegaría en momento clave: su líder enfrenta multas del JNE por invocar a Dios en actos proselitistas
Señores y señoras, les voy a contar lo que está pasando en el Congreso y ustedes me van a decir si esto es casualidad o estrategia política pura y dura. Resulta que la bancada de Renovación Popular, el mismo partido de Rafael López Aliaga, acaba de presentar un proyecto de ley que buscaría cambiar completamente las reglas del juego electoral en nuestro país. La propuesta, que lleva la firma de Norma Yarrow y cuenta con el respaldo de Alejandro Muñante y Milagros Jáuregui, plantearía eliminar las restricciones que hoy impiden a los candidatos políticos usar símbolos religiosos y discursos confesionales durante sus campañas.
¿Y saben qué es lo más interesante de todo esto? El timing, señores. Esta iniciativa legislativa llegaría justo después de que el Jurado Electoral Especial de Lima Este ordenara a López Aliaga que dejara de mezclar la religión con su búsqueda de votos. Hace apenas unas semanas, el organismo electoral le habría llamado la atención al exalcalde de Lima por usar frases como «somos hermanos del mismo padre celestial» en un mitin realizado en Santa Anita.
Para el JEE, esto no sería simplemente un político expresando su fe personal. Lo que estaría ocurriendo, según la resolución oficial, es que López Aliaga utilizaría el sentimiento religioso de la población como una herramienta de persuasión política, algo que la ley electoral actual prohíbe expresamente para proteger la objetividad del voto ciudadano.
La imagen del Señor de los Milagros como arma electoral
Pero ahí no termina el asunto. El tribunal electoral también habría señalado que el candidato presidencial de Renovación Popular viene usando la imagen del Señor de los Milagros en sus actos de campaña, lo que constituiría propaganda prohibida bajo la normativa vigente. Al presentarse públicamente como representante de una «derecha cristiana» frente a sus contrincantes políticos, López Aliaga estaría buscando capturar el voto de los fieles católicos mediante la manipulación de símbolos sagrados.
¿Y cómo reaccionó el candidato ante esta observación del JNE? Lejos de acatar la disposición legal, López Aliaga anunció una «rebelión» abierta contra el organismo electoral, comparando su resistencia con la de los Macabeos del Antiguo Testamento, aquel grupo que se levantó contra el imperio grecorromano por motivos religiosos. Una declaración fuerte que deja claro que no tiene intención de cambiar su estrategia de campaña.
«Mordaza sancionatoria»: el argumento de Renovación Popular
Ahora viene la parte que más llama la atención. Los congresistas de Renovación Popular defienden su proyecto argumentando que la prohibición actual funcionaría como una «mordaza sancionatoria» que recortaría la libertad de expresión y la identidad de los políticos. En el documento oficial que presentaron al Congreso, sostienen que el Estado peruano no debería tener la facultad de determinar cómo y cuándo un ciudadano puede manifestar sus creencias religiosas en público, ni siquiera durante procesos electorales.
«Las autoridades electorales han sancionado a diferentes organizaciones políticas o candidatos por el solo hecho de ejercer la libertad de expresión y de opinión, así como el derecho a la libertad de religión, afectando en ese contexto su derecho constitucional», indica textualmente el proyecto de ley presentado por Yarrow.
Alejandro Muñante, por su parte, ya se habría pronunciado previamente sobre las resoluciones que afectaron a su líder partidario, calificándolas como una «amputación de valores» que excluiría arbitrariamente la fe del debate nacional. Para los legisladores de Renovación Popular, permitir que los candidatos expresen libremente su confesión religiosa durante las campañas no solo protegería derechos fundamentales consagrados en la Constitución, sino que además reduciría la carga administrativa del JNE, al quitarle la responsabilidad de fiscalizar el contenido religioso de los discursos políticos.
Una propuesta con destinatario específico
Pero seamos honestos, señores y señoras: ¿ustedes creen que esto es casualidad? Esta iniciativa legislativa se estaría tramitando precisamente en el momento en que su principal beneficiario enfrenta sanciones concretas. López Aliaga no solo enfrenta posibles multas económicas de hasta 5 Unidades Impositivas Tributarias, sino también denuncias ante el Ministerio Público si persiste en mantener su discurso religioso durante la campaña electoral.
El proyecto buscaría modificar específicamente el artículo 183 de la Ley Orgánica de Elecciones, que en la actualidad establece de manera clara y directa la prohibición de «la utilización de elementos religiosos en actos proselitistas». Si esta propuesta legislativa prospera en el Congreso de la República y obtiene los votos necesarios para su aprobación, esta restricción desaparecería completamente del marco normativo electoral peruano, abriendo la puerta de par en par a campañas políticas con marcado contenido confesional.
El debate sobre laicidad del Estado
Los críticos de esta iniciativa legislativa advierten que eliminar estos controles podría generar un escenario peligroso donde la fe se instrumentalice con fines políticos, afectando directamente el principio constitucional de laicidad del Estado y poniendo en riesgo la objetividad del proceso electoral. La preocupación es que candidatos con pocos escrúpulos podrían manipular el sentimiento religioso de millones de peruanos devotos para conseguir votos, convirtiendo las iglesias y los símbolos sagrados en simples herramientas de marketing electoral.
Sin embargo, los promotores de la ley insisten en que se trataría de una medida necesaria para proteger la libertad de conciencia y religión de los candidatos, quienes tendrían el mismo derecho que cualquier ciudadano a expresar sus convicciones más profundas sin temor a represalias administrativas.
Ahora ustedes me dirán, ¿esto es defender la libertad religiosa o es una ley hecha a la medida para blindar a un candidato específico que ya viene siendo sancionado por el JNE? Porque el timing, señores y señoras, no puede ser más conveniente para López Aliaga. Esta boca no la calla nadie y les digo las cosas como son: cuando un proyecto de ley beneficia tan directamente a quien lo impulsa, hay que preguntarse si estamos ante una reforma democrática o ante una maniobra política calculada.


