Elecciones 2026Grozo en el ojo de la tormenta: Chats revelan que habría negociado ministerio con Pedro Castillo

Avatar photo Redacción CPD16 de marzo de 2026

Villaverde destroza la imagen presidencial del candidato con conversaciones del 2021

La candidatura presidencial de Wolfgang Grozo acaba de recibir un golpe devastador. Zamir Villaverde, el empresario que se convirtió en símbolo de la corrupción del régimen de Pedro Castillo, filtró conversaciones que revelarían negociaciones directas para que Grozo ocupara nada menos que los ministerios de Defensa o Interior.

No estamos hablando de rumores ni especulaciones. Son chats con nombres, fechas y coordinaciones específicas que Villaverde presentó públicamente y que están dando la vuelta en redes sociales como pólvora.

La relación entre ambos personajes se remontaría al 2018, según declaraciones del propio Villaverde. Ese año, Grozo participaba en la campaña municipal de Lima apoyando a Renzo Reggiardo, y ahí habrían comenzado los encuentros que años después derivarían en estas explosivas coordinaciones políticas.

Pero el verdadero escándalo estalla con un mensaje fechado el 27 de junio de 2021, apenas semanas después de que Castillo asumiera el poder. En ese chat, Grozo le detalla a Villaverde cómo Freddy Tejada, una figura del entorno castillista, lo habría contactado para que asumiera roles clave en la transferencia gubernamental.

El mensaje es claro y directo: «Me indica que un asesor cercano al profesor Castillo (…) está encargado de este proceso y le ha manifestado para que yo me haga cargo del proceso de transferencia en los sectores de Defensa e Interior». No hay espacio para interpretaciones ambiguas.

Hablamos de las carteras ministeriales más poderosas del país. Defensa e Interior controlan las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, la seguridad ciudadana y el orden interno. Que Grozo estuviera en conversaciones para dirigir esos sectores mientras Castillo construía su aparato de corrupción es, como mínimo, profundamente perturbador.

Villaverde no solo presentó los chats. También aportó fotografías de reuniones y confirmó públicamente que ambos mantuvieron contactos frecuentes relacionados con seguridad y política durante años. El empresario incluso aseguró que estos encuentros continuaron hasta pleno 2021, justo cuando el gobierno de Castillo comenzaba su espiral de escándalos.

Acorralado por las evidencias, Grozo salió a dar la cara, pero su versión suena más a control de daños que a explicación convincente. «Este señor me buscó. Coincidimos en eventos sociales y espacios públicos. No me une ninguna amistad con él», declaró intentando desvincularse.

La estrategia es vieja: cuando las pruebas te acorralan, minimizas el vínculo y culpas al otro. Grozo sostiene que fue Villaverde quien lo buscó, que solo coincidían casualmente y que cortó relación cuando el empresario comenzó a ser cuestionado. Sin embargo, los chats cuentan una historia completamente diferente.

Lo que realmente deberían preguntarse los peruanos es qué tipo de político negocia cargos ministeriales con un gobierno que desde el primer día mostró señales claras de corrupción. Porque no fue un secreto: Castillo llegó al poder rodeado de cuestionamientos, personajes oscuros y una inexperiencia política evidente.

¿Cuántos aspirantes a ministro más estuvieron haciendo cola en Palacio de Gobierno? ¿Cuántos políticos con aspiraciones presidenciales guardaron silencio sobre las irregularidades del régimen esperando su oportunidad de ingresar al gabinete?

Estas conversaciones exponen algo mucho más grave que un simple contacto político. Revelan cómo funciona realmente el poder en el Perú: negociaciones en la sombra, vínculos con personajes cuestionables y ambiciones personales por encima del interés nacional.

Grozo puede intentar presentarse como víctima de una campaña de desprestigio, pero los hechos son tozudos. Las capturas de pantalla existen, las declaraciones de Villaverde están registradas y las fechas coinciden perfectamente con los primeros meses del gobierno de Castillo.

El candidato presidencial tiene ahora la obligación de dar explicaciones que vayan más allá de frases genéricas sobre «coincidencias casuales». Los peruanos merecen saber exactamente qué prometió, qué negoció y hasta dónde estaba dispuesto a llegar por conseguir un ministerio.

Porque una cosa es participar en política y otra muy distinta es coordinar cargos ministeriales con un gobierno que terminaría siendo investigado por múltiples casos de corrupción. La diferencia entre ambas es la línea que separa la democracia de la componenda.

Esta boca no la calla nadie cuando se trata de poner sobre la mesa las verdades incómodas que los políticos prefieren esconder. Y esta verdad es tan clara como dolorosa: Wolfgang Grozo tiene un pasado reciente que lo vincula directamente con el entorno del gobierno más cuestionado de la última década.

Los chats están ahí. Las pruebas no desaparecen. Y el pueblo peruano no olvida.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.