Personal municipal revela despidos, amenazas y chantaje por negarse a apoyar al partido de José Luna Gálvez
Señores, señoras, en Comas se habría implementado un sistema de chantaje laboral sin precedentes. Cinco extrabajadores municipales rompieron el silencio y denunciaron lo que muchos sospechaban pero nadie se atrevía a confirmar: la Municipalidad de Comas habría sido convertida en un centro de operaciones políticas de Podemos Perú, donde conservar tu trabajo dependía de cuánto estuvieras dispuesto a arrastrarte políticamente.
Las identidades de los denunciantes permanecen en reserva por razones obvias: en Comas, hablar cuesta el puesto de trabajo, y a veces, mucho más. Sus testimonios coinciden en fechas, nombres y modus operandi, revelando un patrón de presión laboral sistemática.
EL CHANTAJE DISFRAZADO DE TRABAJO
La denuncia es brutal: en la Municipalidad de Comas, tu eficiencia profesional no valía nada. Lo que importaba era cuánto estabas dispuesto a arrastrarte por Podemos Perú y su líder José Luna Gálvez.
Los trabajadores habrían recibido órdenes directas: abrir cuentas fantasma en redes sociales para inundar las plataformas con propaganda del partido. Publicar, compartir, comentar, darle like a todo lo que llevara el sello de Podemos Perú. Todo en horario laboral, todo usando recursos del Estado.
Pero ahí no terminaba la cosa. Los mítines políticos del partido eran de asistencia obligatoria. No importaba si era en Comas o en el último distrito del Perú, tenías que ir. Y tenías que firmar, porque así controlaban quién cumplía y quién no.
«Si no asistías a ese evento, te volaban la cabeza. Al mes siguiente ya no ibas a continuar», reveló uno de los afectados. Así de directo. Así de brutal. Personal de todas las áreas de la Municipalidad era arreado como ganado a las actividades proselitistas.
CUANDO TU JEFE ES EL PARTIDO
El 10 de marzo quedó grabado en la memoria de muchos trabajadores. Ese día, Aron Espinoza, candidato a diputado por Podemos Perú, organizó un mitin político. ¿Adivinen quién fue el anfitrión? El hijo de Carmen Mónica Acuña, la alcaldesa de Comas. Casualidad, dirán algunos. Nosotros le llamamos nepotismo político descarado.
Cuatro días después, el 14 de marzo, la propia alcaldesa fue captada haciendo campaña abierta por Podemos Perú. Y no estaba sola. A su lado estaba Miguel Saldaña, un personaje que participa en el proceso electoral a pesar de tener una CONDENA por negociación incompatible. ¿Contra quién? Contra la mismísima Municipalidad de Comas.
Lean eso de nuevo: un condenado por robar a Comas hace campaña con la alcaldesa de Comas. Y nadie dice nada.
RENUNCIA A TU IDENTIDAD POLÍTICA O RENUNCIA A TU TRABAJO
Una trabajadora de la Subgerencia de Participación Vecinal vivió en carne propia el nivel de abuso. Para mantener su empleo, habría sido obligada a renunciar a su partido político, al que había pertenecido durante años, y a inscribirse como militante de Podemos Perú.
Así de claro: o te afilias a Podemos o te vas a la calle. Tu ideología política, tus convicciones, tu libertad individual, todo eso no importaba. Lo único que importaba era engrosar las filas del partido de Luna Gálvez.
Otro extrabajador lo resumió sin filtros: su contrato acabó en febrero porque se negó a arrodillarse. «Me dijeron que ya no querían contar con mis servicios porque yo no quería apoyar a la señora Mónica y a Podemos». Sin rodeos, sin eufemismos. Apoya al partido o vete.
LA ALCALDESA QUE «NO SABE NADA»
Frente a este escándalo, Carmen Acuña salió a dar la cara. Y lo hizo como todos los políticos cuando los agarran con las manos en la masa: negando todo.
Según ella, no tiene ningún vínculo con Podemos Perú. Según ella, desconoce por completo las denuncias de los extrabajadores. Según ella, en su gestión jamás hubo coacción ni direccionamiento político.
Pero las fotografías existen. Los testimonios coinciden. Las evidencias gritan. Y su versión no resiste ni cinco minutos de análisis.
LA CONTRALORÍA ENTRA AL JUEGO
La Contraloría General de la República no se quedó de brazos cruzados. Notificó oficialmente a la Municipalidad de Comas que iniciará una supervisión para garantizar la neutralidad electoral. El Órgano de Control Institucional (OCI) ya está en terreno recopilando información.
El objetivo es claro: verificar si el personal y los recursos de la municipalidad fueron utilizados para fines políticos durante el proceso electoral. Verificar si hubo coacción laboral. Verificar si se violó la neutralidad que toda autoridad debe mantener.
Porque aquí hay algo que no cuadra, señores, señoras. O los cinco extrabajadores se pusieron de acuerdo para inventar la misma historia, con los mismos detalles, las mismas fechas, los mismos modus operandi… o la alcaldesa Acuña está mintiendo descaradamente.
Las evidencias hablan por sí solas. Los testimonios son consistentes. La Contraloría investiga.
Esta boca no la calla nadie, y esta historia recién está empezando.


