PolíticaDel Castillo abandona el Congreso: la conveniente «vocación municipal» que llegó justo con el escándalo de Nativa

Avatar photo Redacción CPD5 de febrero de 2026

Más de S/ 400 mil del Estado fueron a su excanal y ahora dice que «siempre quiso ser alcalde». ¿Ustedes le creen?

Señores y señoras, prepárense porque esta historia tiene todo lo que caracteriza a la política peruana: dinero del Estado, canales de televisión y renuncias que llegan en el momento más sospechoso posible. Hoy les contamos cómo Miguel del Castillo, ese señor que fundó Primero la Gente, decidió que ya no quiere ser diputado justo cuando le cayó el escándalo más grande de su carrera política.

Resulta que Del Castillo apareció en el programa de Milagros Leiva con una historia preparadita: que él siempre soñó con ser alcalde de Lima, que nunca le interesó el Congreso, que su verdadera pasión es la gestión municipal. Todo muy bonito, muy inspirador… si no fuera porque estas declaraciones llegaron exactamente cuando programas políticos digitales destaparon que su partido, Primero La Gente, habría transferido la friolera de S/ 416 mil de la franja electoral (sí señores, PLATA DEL PUEBLO) al canal Nativa, medio del cual él fue dueño.

«Yo había manifestado mi interés por optar por la candidatura a la Alcaldía de Lima. Políticamente no tenía una aspiración a ser parlamentario», declaró Del Castillo con la tranquilidad de quien cree que el público peruano tiene memoria de pez dorado. Según él, esta «vocación municipal» ya la había comunicado a su dirección política desde el año pasado. Qué conveniente, ¿no?

Pero aquí viene lo interesante: Nativa no solo se habría llenado los bolsillos con la plata de Primero La Gente. País para Todos, ese otro partido que ya tiene su propia colección de escándalos, habría mandado más de S/ 600 mil al mismo canal. Cuando dos partidos políticos coinciden en beneficiar al mismo medio de comunicación, señores, eso deja de ser estrategia y empieza a oler a negocio.

Del Castillo, que ya sabía las preguntas que le venían, se adelantó a decir que él ya no tiene vínculos económicos con Nativa desde abril del año pasado, cuando supuestamente dejó de ser accionista mayoritario. Y que mandar más de 400 mil soles del Estado a su excanal fue simplemente parte de una «estrategia comunicacional de alcance nacional». Claro, porque cuando uno quiere alcance nacional, lo primero que hace es mandar la plata a TU PROPIO CANAL, ¿verdad?

Lo que sí admitió Del Castillo es que esta «estrategia» la diseñó él mismo y que la candidata presidencial de su partido, Marisol Pérez Tello, le habría dado carta blanca para ejecutarla. O sea, señores, le dieron el control de cientos de miles de soles y él decidió que el mejor lugar para invertirlos era en el canal del cual acababa de dejar de ser dueño. ¿Casualidad? Esta boca no cree en casualidades.

Y para cerrar con broche de oro, Del Castillo negó categóricamente haber recibido comisiones o beneficios económicos por esta operación. «Yo no me beneficié de nada», vendría a decirnos. Pero señores y señoras, cuando alguien renuncia a una candidatura justo cuando le están cayendo los reflectores por un escándalo económico que involucra a SU empresa, las explicaciones suenan huecas.

La cronología es demasiado perfecta para ser inocente: primero, Del Castillo es dueño de Nativa. Luego, «deja» de serlo en abril. Después, su partido le manda casi medio millón de soles a ese mismo canal. Y finalmente, cuando todo esto se destapa, resulta que él «siempre quiso ser alcalde» y ya no le interesa el Congreso.

Aquí en China Polo no nos tragamos estos cuentos. Si Del Castillo realmente tenía esa vocación municipal tan fuerte, ¿por qué aceptó la candidatura a diputado en primer lugar? ¿Por qué no dijo desde el inicio «no, gracias, yo quiero Lima»? Las respuestas están claritas, señores: porque la presión del escándalo lo obligó a buscar una salida.

Esta boca no la calla nadie, y seguiremos vigilando cada movimiento de estos políticos que creen que pueden manejar nuestros impuestos como si fueran de su bolsillo personal.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.