Profesional audiovisual habría quedado en la ruina tras asalto y policías le habrían pedido que haga su propia investigación
La inseguridad ciudadana tiene un nuevo capítulo que expone la cara más cruda del abandono policial en el Perú. Herbert Hurtado, un joven profesional del sector audiovisual, habría sido víctima de un asalto millonario en su propia casa ubicada en San Luis, cerca de la avenida Circunvalación. Pero lo más grave no sería el robo en sí, sino la respuesta que habría recibido cuando acudió a pedir ayuda a quienes deberían protegerlo: la Policía Nacional del Perú.
Los delincuentes se habrían llevado aproximadamente 40 mil soles en equipamiento profesional: drones de última generación, cámaras digitales, computadoras de alta gama y micrófonos especializados. Todo recién comprado, todo financiado con créditos que Hurtado aún estaría pagando, y todo indispensable para su trabajo como freelancer. La pérdida no solo habría sido material: el joven tendría proyectos pendientes de entrega a sus clientes y ahora no tendría con qué cumplir.
CUANDO LA POLICÍA TE DICE: «ESO NO ES MI TRABAJO, ES EL TUYO»
Hurtado habría hecho exactamente lo que todos los manuales ciudadanos recomiendan: acudir de inmediato a la comisaría para sentar la denuncia y solicitar el apoyo de las autoridades. Lo que no esperaba era la respuesta que habría recibido.
Según su testimonio proporcionado a RPP, cuando preguntó a los efectivos policiales qué podía hacer para recuperar sus equipos, la respuesta habría sido demoledora: que investigue él mismo, que busque pistas por su cuenta, que revise cámaras, que identifique sospechosos y que, solo cuando tenga algo concreto, les avise para que ellos «vengan».
«Le pregunté al policía: ‘¿cómo podría hacer para recuperar mis equipos?’ Me dijo que, si encuentro algo, si encuentro yo a alguien o algo por ahí, que le avise para que vengan», narró el afectado con visible indignación.
¿Entonces para qué están? ¿Para qué existen las comisarías? ¿Para qué pagamos impuestos que financian a la PNP si las víctimas tienen que hacer el trabajo de investigación criminal?
DE SAN JUAN DE LURIGANCHO A SAN LUIS: HUYENDO DE UN INFIERNO PARA CAER EN OTRO
La historia de Hurtado tiene un componente aún más dramático. El joven había tomado la decisión de mudarse hace apenas cuatro semanas desde San Juan de Lurigancho —uno de los distritos más azotados por la delincuencia en Lima— precisamente buscando un entorno más seguro donde poder trabajar tranquilo.
«Mi miedo era que me pase esto. Por eso dejé San Juan de Lurigancho y vine a vivir acá [San Luis], una zona que es más tranquila. Llevo recién un mes acá», explicó con amargura.
Un mes. Solo un mes le tomó a la delincuencia encontrarlo nuevamente. Y cuando buscó protección, cuando confió en que las autoridades harían su trabajo, se habría encontrado con una pared de indiferencia e inoperancia.
DETECTIVE HURTADO: CUANDO LA VÍCTIMA HACE EL TRABAJO POLICIAL
Sin otra alternativa y abandonado por quienes debían ayudarlo, Herbert Hurtado habría decidido convertirse en su propio investigador. Recorrió el vecindario tocando puertas, solicitó acceso a las cámaras de seguridad de locales cercanos, revisó horas de grabaciones, cruzó información y analizó patrones de movimiento.
Su investigación amateur —pero más efectiva que la de la PNP— habría dado resultados: identificó a al menos tres personas involucradas en el operativo criminal: un hombre que habría ingresado al domicilio, una mujer que habría actuado como campanera, y el conductor del vehículo utilizado para transportar los equipos robados.
Hurtado incluso habría logrado identificar plenamente al chofer tras realizar seguimientos por su propia cuenta, arriesgando su integridad física. Pero de nada habría servido: hasta el momento, no existirían novedades sobre alguna intervención policial efectiva. Aparentemente, la PNP estaría esperando que Hurtado no solo identifique a los delincuentes, sino que también los detenga y los lleve esposados a la comisaría.
EL MENSAJE QUE ENVÍA EL ESTADO: ESTÁN SOLOS
Cada caso como el de Hurtado envía un mensaje claro a la población: están solos. El Estado, a través de su brazo policial, habría abdicado de su responsabilidad más elemental: proteger a sus ciudadanos y hacer cumplir la ley.
Cuando una víctima tiene que financiar su propia investigación, arriesgar su seguridad personal siguiendo criminales, invertir tiempo y recursos en recopilar evidencia que debería recopilar la policía, y aun así no obtener resultados… ¿qué queda? ¿Qué mensaje recibe el resto de la ciudadanía?
El profesional audiovisual no solo habría perdido 40 mil soles en equipos. Habría perdido su fuente de ingresos, su capacidad de cumplir con sus clientes, su tranquilidad de haber hecho una mudanza buscando seguridad, y sobre todo, su confianza en las instituciones que deberían velar por él.
Y mientras tanto, la PNP parece más interesada en que los ciudadanos hagan su trabajo que en hacerlo ellos mismos. Señores, señoras, ¿hasta cuándo vamos a tolerar esto? ¿Hasta cuándo vamos a seguir pagando por un servicio que no se presta? ¿Hasta cuándo vamos a estar abandonados a nuestra suerte?
Esta boca no la calla nadie para decir lo que todos piensan pero pocos se atreven a gritar: el sistema está roto, y los ciudadanos honestos están pagando el precio más alto.
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