PNPPremier defiende al jefe policial mientras el país se hunde en la delincuencia

Avatar photo Redacción CPD2 de abril de 2026

Gobierno descarta cambios en comandancia de la PNP pese a incremento imparable de extorsiones y sicariato

Señores, señoras, el presidente del Consejo de Ministros, Luis Arroyo Sánchez, salió este jueves con un mensaje que indignará a millones: Óscar Arriola se queda al mando de la Policía Nacional del Perú. Así es, sin importar los cuestionamientos, sin importar la ola criminal que destroza al país, el Ejecutivo cierra filas en torno al jefe policial.

La declaración llegó en plena entrevista con Exitosa Noticias. Cuando le preguntaron si contemplaban la salida de Arriola por el fracaso en la lucha contra la delincuencia, Arroyo fue tajante: «Estamos trabajando con él, hay confianza en él». ¿Confianza? Una palabra que suena a burla cuando comerciantes, transportistas y familias enteras viven aterrorizadas por sicarios y extorsionadores.

El premier intentó justificar su postura señalando que Arriola sería fundamental para ejecutar el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana, ese documento que el Gobierno aprobó hace poco como supuesta solución al caos. Según Arroyo, en cuestión de semanas empezarían a verse «resultados concretos». ¿Cuántas veces nos han vendido esa misma promesa?

Para darle algo de credibilidad a sus palabras, anunció la llegada de más de 40 mil cámaras de seguridad que se instalarían en buses de transporte público. La estrategia, según explicó, apuntaría a identificar en tiempo real a delincuentes que operan en las calles. Pero cámaras sin acción policial efectiva son solo ojos ciegos mirando cómo el crimen avanza.

Lo que Arroyo no dijo es por qué siguen apostando por un esquema que no funciona. ¿Cuántos planes de seguridad más necesitan fracasar? ¿Cuántas víctimas más debe cobrar la violencia para que entiendan que se necesita un cambio urgente en la estrategia?

El Gobierno mantiene su apuesta. Arriola permanece. Mientras tanto, el Perú sigue sangrando. Esta boca no se calla ante tanta indiferencia.

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