PNPGeneral Arriola vive en otro Perú: Celebra «reducción de crímenes» el mismo día que sicarios ejecutan a tres inocentes en combi

Avatar photo Redacción CPD18 de marzo de 2026

Mientras el jefe policial se jacta de estadísticas, un joven de 23 años que estudiaba y trabajaba cae acribillado junto a dos pasajeras en San Juan de Miraflores

Señores y señoras, la desconexión entre las autoridades y la realidad que vivimos los peruanos alcanzó niveles insultantes. El General Óscar Arriola, Comandante General de la Policía Nacional, salió a presumir ante la prensa que este año los crímenes habrían bajado un 9.2%. ¿Saben qué pasaba mientras él celebraba sus «logros»? Un sicario descargaba su arma contra tres peruanos inocentes dentro de una combi en San Juan de Miraflores.

La desfachatez del máximo jefe policial no tiene límites. Con una tranquilidad que da asco, declaró: «En ningún momento nos está sobrepasando. Todo lo contrario». Claro, para él todo está bajo control desde su escritorio. Pero pregúntenle a la madre de Jorge Luis Félix Vargas si siente que la policía tiene las cosas controladas. Pregúntenle mientras vela el cuerpo de su hijo de 23 años, un estudiante trabajador que solo quería salir adelante.

Arriola se aferró a sus porcentajes como si fueran un escudo contra la cruda realidad. Habló de una supuesta reducción del 36% en extorsiones. Bonitas cifras en un PowerPoint, ¿verdad? Pero los números reales cuentan otra historia. Entre enero y febrero de este año, el Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana registró 383 denuncias por homicidio en todo el país. Solo en Lima, el Sistema de Información de Defunciones contabilizó 181 asesinatos en esos mismos dos meses.

¿Eso le parece reducción, señor General? ¿O simplemente vive en una burbuja donde los muertos son solo estadísticas y no seres humanos con familias destrozadas?

El martes 17 de marzo quedará marcado en la memoria de tres familias peruanas. La combi de la empresa San Pedro de Pamplona, con placa CRN-345, transitaba normalmente por su ruta hacia Villa María del Triunfo. En el cruce de las avenidas Miguel Iglesias y Andrés Avelino Cáceres, un asesino a sueldo interceptó el vehículo. Sin mediar palabra, abrió fuego. Jorge Luis, el chofer de apenas 23 años, cayó acribillado. Olinda Quispe, de 49 años, no tuvo tiempo de reaccionar. Asunción Quispe, de 28, tampoco. Tres vidas arrebatadas en segundos. El criminal huyó en una motocicleta negra, seguro de que nadie lo detendría. Y tenía razón.

La madre del joven chofer asesinado nos dio la declaración más honesta que escucharemos: «No es posible que la policía no haga bien su trabajo… me da impotencia, no soy la única que ha perdido un ser querido». Su voz, cargada de dolor e indignación, refleja lo que millones de peruanos sentimos. La impotencia de ver cómo las autoridades nos fallan una y otra vez.

Jorge Luis era todo lo que este país necesita: un joven comprometido, responsable, luchador. Combinaba su trabajo como transportista con sus estudios universitarios. Iba a la iglesia. Ayudaba a sus padres. Su madre lo recuerda con orgullo quebrado por el dolor: «Mi hijo era un muchacho muy alegre, era dedicado a sus estudios y su trabajo. Me decía que este año lograríamos muchas cosas». Este año iba a graduarse. Este año iba a cumplir sus sueños. Pero un sicario le arrebató el futuro mientras el General Arriola celebraba sus estadísticas.

«Si trabajaba en ese carro, era para poder costear los pagos de su estudio. Él me decía: ‘Mamita, yo trabajo para pagar. Yo mismo tengo que ser defensor de mis cosas, no necesito que tú me mantengas'», relató la madre entre lágrimas. Un hijo ejemplar, de esos que cualquier padre quisiera tener, asesinado en plena calle. Y la policía brillando por su ausencia.

Los transportistas públicos viven un calvario diario. Empresas como Real Star, Etsibosa, Translicsa y ahora Los Rojitos son blanco constante de criminales. Choferes asesinados, unidades quemadas, extorsiones sin fin. Pero según el General Arriola, todo mejora. Según él, las extorsiones bajaron. ¿Quién le cree? ¿Los transportistas que pagan cupos para no morir? ¿Las familias que despiden a sus seres queridos en cementerios?

La brecha entre el discurso oficial y la realidad es un abismo insultante. Mientras Arriola habla de porcentajes y reducciones, los peruanos vivimos con miedo. Miedo de subirnos a un transporte público. Miedo de trabajar honradamente. Miedo de que nuestros hijos salgan a la calle y no regresen.

La pregunta que millones nos hacemos no tiene respuesta: ¿En qué Perú vive el General Óscar Arriola? Porque definitivamente no es el mismo donde los sicarios matan impunemente. No es el mismo donde las madres lloran a sus hijos asesinados. No es el mismo donde trabajar honradamente te puede costar la vida.

El General Arriola puede seguir celebrando sus cifras manipuladas. Puede seguir dándose palmadas en la espalda por un trabajo que nadie ve reflejado en las calles. Pero los peruanos no somos tontos. Sabemos reconocer cuando nos mienten a la cara. Y esta mentira tiene el rostro de Jorge Luis Félix Vargas, un joven de 23 años que merecía llegar a casa con vida.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.