PNPArriola y Reboredo habrían encubierto a los verdaderos asesinos de la masacre de Plaza San Miguel

Avatar photo Redacción CPD9 de marzo de 2026

Sobreviviente acusa directamente a dos generales de la PNP de manipular investigación que dejó 6 muertos sin justicia

Una familia asesinada hace 3 años. Sicarios, mafias de construcción civil, seis muertos y un sobreviviente. Un sobreviviente que sigue esperando justicia y que hoy señala con nombre y apellido a quienes habrían encubierto a los verdaderos responsables del crimen que destrozó su vida.

Israel Elías San Román tenía apenas 17 años cuando se convirtió en el único sobreviviente de la masacre que vivió él y su familia en inmediaciones de Plaza San Miguel, el 6 de febrero del 2023. Ese día perdió a su padre Israel San Román Doroteo, alias «La Tota», a su madre Estrellita Tapia, a sus abuelos y a sus dos hermanitos menores de 10 y 12 años. Cincuenta y siete proyectiles en apenas 26 segundos. La orden era clara: que nadie quedara vivo.

Israel iba sentado en el asiento trasero del vehículo blanco cuando sicarios descendieron de otro auto y comenzaron a disparar sin piedad. El cuerpo de su abuela lo protegió de las balas. Se hizo el muerto y así salvó su vida. Es el mismo joven que vemos en las imágenes de ese día auxiliando desesperadamente a sus hermanos.

Tres años después, desde el extranjero donde se refugió porque su vida corre peligro, Israel San Román Tapia lanza una denuncia devastadora: el Poder Judicial habría condenado a cadena perpetua a la persona equivocada, la investigación habría sido manipulada y los verdaderos cabecillas del crimen organizado que ordenaron la masacre de su familia estarían libres.

«A mí la policía nunca me ha tomado en cuenta en las investigaciones. Nunca me ha dejado declarar cuando yo he podido sindicar, identificar a los verdaderos responsables, porque la policía está cubriendo a los verdaderos cabecillas», denuncia Israel con indignación desde el exilio.

Y lo más grave: un integrante de la unidad de homicidios de la Policía Nacional confirmó a China Polo Dominical bajo total confidencialidad que David Durán Larrea, condenado como «Loco Paul», en realidad sería «Loco Franco», y que lo habrían hecho pasar por el verdadero cabecilla «para callar la presión mediática». La policía de homicidios sabría esto, según nos ha contado el informante policial.

Los acusados: Arriola y Reboredo

Israel San Román Tapia y su familia señalan como responsables directos de este presunto encubrimiento al comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola Ipenza (quien en ese entonces era director de la Dirincri), y al general Víctor Reboredo Vargas (entonces coronel de la División de Homicidios de Lima).

Según la denuncia, ambos oficiales habrían manipulado la investigación de las siguientes maneras:

  • Nunca tomaron declaración al único sobreviviente de la masacre, quien podía identificar plenamente a los verdaderos responsables
  • Excluyeron del expediente a otro cabecilla identificado como «H», a quien el propio general Arriola había señalado públicamente en su momento
  • Ofrecieron a detenidos convertirse en «colaboradores eficaces» solo para que corroboraran la versión policial pre-establecida
  • Habrían permitido que el verdadero «Loco Paul» quedara libre mientras condenaban a un sicario menor haciéndolo pasar por el cabecilla

«Mi sobrino pidió declarar en sede fiscal. Declaró dándole la identidad del Loco Paul, pero no sé qué pasó con la fiscal, no hizo caso, no incluyó a esta persona», señala un familiar de Israel que prefiere mantener su identidad oculta por temor a represalias.

El verdadero Loco Paul: un misterio de identidad

Según Israel San Román Tapia, el verdadero responsable de ordenar la masacre de su familia sería Jean Paul Bonilla Salazar, también conocido como Jamir Segura Curena Paredes, un sujeto que había amenazado de muerte a su padre en repetidas ocasiones e incluso había intentado asesinarlo antes.

«La persona que se indica como Loco Paul es una persona que yo lo conozco, es un sujeto que, como en su momento lo declaré, me había amenazado a mí y a mi padre repetitivas veces. Esa persona tiene un tatuaje en el cuello. Su nombre es Jean Paul Bonilla», afirma Israel.

Como prueba de su denuncia, el joven entregó en exclusiva a China Polo Dominical un audio donde su padre, «La Tota», habla precisamente de Jean Paul, mencionando que le había estado enviando dinero durante los 10 años que estuvo preso y que al salir intentó matarlo.

«Yo le he parado su cana. Los 10 años se la he parado yo con el viejo. Le mandábamos su plata. Y mira, salió el penal y me quiso hacer la chamba», se escucha decir a Israel San Román Doroteo en el audio.

Estos audios, según la familia, fueron entregados a la justicia, pero no les habrían hecho caso.

Al intentar obtener información sobre Jean Paul Bonilla Salazar o Jamir Segura Curena Paredes en el sistema de RENIEC, nos encontramos con un misterio que profundiza las sospechas: la persona figura como fallecida desde el 26 de marzo del 2025, pero entre julio y diciembre del año pasado, cuando supuestamente ya estaba muerto, se tramitó otro número de DNI con el mismo nombre, mismos padres, misma fecha de nacimiento, pero de sexo femenino.

¿Por qué alguien que habría fallecido tramitaría una nueva identidad con otro número de DNI y como mujer? ¿Estaría intentando cambiar de identidad para escapar de la justicia? Por experiencia periodística, esta duplicidad de datos en RENIEC generalmente ocurre en personas que buscan cambiar su identidad por hechos delictivos.

La masacre de Plaza San Miguel

Remontémonos a ese fatídico día. Era el 6 de febrero del 2023, al mediodía. La familia San Román se dirigía hacia la playa. En el vehículo blanco iba «La Tota», su esposa Estrellita Tapia, sus padres y sus tres hijos menores de edad.

Habían salido de su casa en la urbanización Pando y al llegar al cruce de la avenida La Marina con Elmer Faucett en plena Plaza San Miguel, el auto se detuvo en la avenida Elmer Faucett. En ese momento bajaron tres asesinos con armas en mano y dispararon un total de 57 proyectiles en apenas 26 segundos. La orden era que nadie quedara vivo.

«La Tota», Israel San Román Doroteo, recibió 19 disparos en el cuello y otras partes del cuerpo. Su esposa recibió seis balas, mientras que a sus padres los mataron con 13 disparos. Los hijos menores de 10 y 12 años recibieron cuatro balas. El hijo mayor de 17 años que iba sentado en el asiento trasero milagrosamente salió ileso. El cuerpo de su abuelita lo protegió.

Hoy, a sus 21 años, Israel San Román Tapia vive en el extranjero porque su vida corre peligro y viene siendo amenazado. Hemos hablado con varios miembros de la familia San Román y el temor los tiene a todos buscando ocultar su rostro porque temen represalias.

La confesión del colaborador eficaz manipulado

Durante la investigación, China Polo Dominical tuvo acceso a declaraciones de José Carlos Solari Pozo, de 24 años de edad, alias «Charlie», uno de los detenidos en el caso, quien reveló que la policía le habría ofrecido ser colaborador eficaz bajo una condición muy particular.

«Me ofrecieron ser colaborador eficaz, en el cual dijeron que yo sea colaborador eficaz y que lo que ellos querían era que simplemente yo diga o, como se dice, corrobore lo que ellos iban a poner, iban a formular, iban a poner en la manifestación. Simplemente lo que querían era cubrir el caso, llenar los espacios vacíos con personas que supuestamente ellos conocían que estaban en el rubro de la delincuencia», declaró Solari Pozo ante el fiscal.

Esta declaración coincide con las denuncias de la familia San Román: la investigación habría sido manipulada desde el inicio para presentar resultados rápidos ante los medios de comunicación, sin importar si se estaba deteniendo a los verdaderos responsables.

El misterioso caso de alias «H»

Otro elemento que refuerza las acusaciones contra Arriola y Reboredo es la desaparición del expediente de Harold Stewart Farroñay Benítez, alias «H», quien fue identificado públicamente por el entonces general Arriola como uno de los cabecillas del atentado.

«Se logra encontrar el vehículo, el primer vehículo con el cual se transportan los sicarios. En ese momento estaba Charlie, en el lado derecho estaba Josecito, en la parte de atrás estaba otro sujeto y otro sujeto que está en proceso de investigación que se llama H», señaló en su momento el general Arriola.

Sin embargo, alias «H» desapareció del expediente, no figura en ningún lado de la investigación final y aparentemente estaría dándose la gran vida en libertad.

«Es precisamente alias H que nombra el general Arriola, quien desapareció del expediente, quien no figura en ningún lado», señala la familia indignada.

El silencio de Arriola y Reboredo

China Polo Dominical intentó comunicarse telefónicamente con el comandante general Óscar Arriola Ipenza y con el general Víctor Reboredo Vargas para conocer su versión sobre estas graves acusaciones. Hasta el momento de esta publicación, ninguno de los dos ha respondido nuestras llamadas ni ha emitido declaración alguna.

El silencio de ambos oficiales ante acusaciones tan graves como manipulación de investigación, encubrimiento de cabecillas del crimen organizado y complicidad con sicarios resulta profundamente preocupante.

La confirmación del informante policial

Lo más devastador de esta investigación es que contamos con el testimonio de un policía de la unidad de homicidios que nos ha confirmado bajo confidencialidad total que efectivamente David Durán Larrea, alias «Loco Franco», fue hecho pasar por «Loco Paul» para cerrar mediáticamente el caso.

«La policía de homicidios sabría esto», nos confirmó nuestra fuente policial, quien por obvias razones debemos proteger su identidad.

Esta confirmación desde dentro de la propia institución policial valida todas las denuncias que ha venido realizando Israel San Román Tapia desde hace tres años.

Un grito desesperado por justicia

«Quisiera que la verdad salga a la luz y que estas personas que yo he mencionado les caiga todo el peso de la ley porque me han causado un daño irreparable. Vivo con mucho trauma, mucha angustia de que me pueda pasar algo o incluso el día de hoy estando lejos de mi país», señala Israel con la voz entrecortada.

Es por eso que este joven de 17 años en ese entonces, hoy de 21, pide justicia desde el exilio. Pide que la muerte de toda su familia no quede impune. Pide que se investigue a los generales Óscar Arriola y Víctor Reboredo. Pide que se capture al verdadero «Loco Paul». Pide que alias «H» sea incluido nuevamente en la investigación.

Seis vidas inocentes perdidas. Un joven traumatizado viviendo en el exilio. Un informante policial que confirma la manipulación. Dos generales acusados que no dan la cara. Y los verdaderos cabecillas del crimen organizado posiblemente disfrutando de su libertad.

¿Es esto justicia? ¿Es esto un buen trabajo policial? ¿O es complicidad con el crimen organizado?

Esta boca no la calla nadie para exigir que se haga justicia y que los responsables, sean sicarios o generales de la Policía Nacional, paguen por sus crímenes.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.