Claudia Sheinbaum considera que la condena contra el expresidente sería producto de «racismo y clasismo» y culpa a Balcázar de no restablecer relaciones diplomáticas
¡Hasta cuándo la injerencia! La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha vuelto a cruzar todas las líneas del respeto internacional al pronunciarse públicamente a favor de la liberación de Pedro Castillo, el expresidente peruano que cumple una condena de 11 años y cinco meses de prisión por el delito de conspiración tras su fallido autogolpe de Estado del 7 de diciembre de 2022.
«Nuestro deseo es que salga libre», declaró sin ningún pudor la mandataria mexicana durante su conferencia matutina, demostrando que México está dispuesto a pasar por encima de la soberanía peruana para seguir defendiendo a quien fuera su protegido político.
Lo más grave de estas declaraciones es que Sheinbaum considera que la condena judicial contra Castillo sería producto de «racismo» y «clasismo» del sistema judicial peruano, metiendo sus narices en las decisiones del Poder Judicial de nuestro país.
México sigue interfiriendo en procesos judiciales peruanos
La presidenta mexicana reveló que recientemente volvió a reunirse con el abogado defensor de Pedro Castillo para conocer los «avances del caso», confirmando que el gobierno azteca mantiene una estrategia activa para interferir en los procesos judiciales del Perú.
«Más allá de afinidades o no políticas, y de lo que consideramos que es una visión de racismo, de clasismo, hay un argumento muy claro que da el abogado, que es que se necesitaba cierto número de votos para poderlo destituir, y la votación fue menos que ese número de votos», manifestó Sheinbaum, intentando justificar su posición con argumentos legales que corresponden exclusivamente a los tribunales peruanos analizar.
¿Desde cuándo México tiene autoridad para opinar sobre las decisiones judiciales del Perú? ¿Se imaginan que nosotros nos metiéramos a cuestionar los procesos judiciales de México? ¡Pero ellos sí pueden pisotear nuestra soberanía!
México no quiere restablecer relaciones y le echa la culpa al Perú
Como si la injerencia fuera poca, Claudia Sheinbaum dejó claro que México no tiene ningún interés real en normalizar las relaciones diplomáticas con el Perú, señalando que el presidente José María Balcázar no habría mostrado disposición para «restaurar los vínculos bilaterales».
«No hay nada del actual presidente, que en algún momento pensamos que podía tener una posición distinta de restaurar la relación. Recordemos que ellos fueron los que rompieron relación con México. La relación con el pueblo peruano continuará siempre», sostuvo la mandataria mexicana, intentando evadir su responsabilidad en el deterioro de las relaciones.
¡Qué conveniente memoria tiene la señora Sheinbaum! Ella «olvida» mencionar que fue su propio gobierno el que decidió otorgar asilo político a la familia de Pedro Castillo inmediatamente después del autogolpe, convirtiéndose en cómplices de quien enfrentaba cargos por conspiración. Fue México quien eligió proteger a los Castillo en lugar de mantener una postura neutral y respetuosa con las instituciones peruanas.
La injerencia que no se puede tolerar
Los peruanos tenemos todo el derecho a estar indignados ante esta nueva muestra de injerencia extranjera. No se trata de estar a favor o en contra de Pedro Castillo, se trata de SOBERANÍA NACIONAL.
Las decisiones de los tribunales peruanos las toman los jueces peruanos, con las leyes peruanas y el debido proceso establecido en nuestra Constitución. Ningún gobierno extranjero tiene derecho a cuestionar públicamente esas decisiones ni a exigir la liberación de personas condenadas por nuestra justicia.
México puede tener la opinión que quiera sobre el caso Castillo, pero meterse abiertamente en los asuntos internos del Perú, reunirse con abogados defensores para «seguir el caso» y hacer declaraciones públicas exigiendo liberaciones es una INJERENCIA INACEPTABLE.
Que quede clarísimo: la justicia peruana es SOBERANA y las decisiones de nuestros tribunales no están sujetas a la aprobación o desaprobación de gobiernos extranjeros. ¡Punto final!


