Generales¿Justicia o burla? Sueltan a «Negro Marín» con fallo relámpago tras su llegada desde España

Avatar photo Redacción CPD10 de marzo de 2026

Fiscalía denuncia que juez habría ignorado completamente las pruebas policiales para liberar al rival de «El Monstruo»

Señores, señoras, prepárense porque lo que voy a contarles es para indignarse. Resulta que Miguel Ángel Marín Morón, más conocido en el mundo del hampa como «Negro Marín», estaría caminando libre por las calles peruanas después de que el Segundo Juzgado de Ventanilla decidiera rechazar la solicitud de prisión preventiva en su contra.

¿Y saben qué es lo más grave de todo esto? Que apenas hace siete días este personaje habría llegado a nuestro país después de un largo proceso de extradición desde España. Siete días, señores, señoras. El tiempo que a cualquier ciudadano común le tomaría conseguir una cita en el Poder Judicial, a este presunto delincuente le habría bastado para salir libre.

La Fiscalía Especializada contra la Criminalidad Organizada de Lima Noroeste habría solicitado 36 meses de prisión preventiva contra «Negro Marín», quien sería reconocido como rival directo de otro conocido criminal apodado «El Monstruo». Pero parece que para el juez encargado del caso, todo ese trabajo de investigación no habría valido absolutamente nada.

Edwin Velásquez, fiscal provincial de la Fiscalía Especializada, no se quedó callado ante esta decisión y lanzó una denuncia que debería hacer temblar los cimientos del sistema judicial: el magistrado habría hecho caso omiso a todos los elementos de convicción que la Policía Nacional reunió durante meses de investigación.

«El juez no ha valorado los diversos elementos de convicción reunidos por la Policía Nacional. No ha tomado esos elementos de convicción, esos informes que ha planteado por la Policía, que ha acopiado durante la investigación», fueron las palabras textuales del representante del Ministerio Público, dejando en evidencia lo que muchos ya sospechábamos.

Pero analicemos esto con calma, señores, señoras. Estamos hablando de un proceso de extradición internacional. Eso significa que hubo coordinaciones entre gobiernos, trámites diplomáticos, vuelos internacionales, custodia policial, recursos del Estado invertidos. Todo ese esfuerzo y dinero público habrían terminado en la nada con una decisión judicial que levanta más sospechas que certezas.

¿Qué tipo de información habría recopilado la Policía Nacional que el juez decidió ignorar? ¿Por qué un presunto integrante de redes de criminalidad organizada estaría siendo liberado cuando la fiscalía especializada consideraba que existían elementos suficientes para mantenerlo detenido?

La velocidad de este fallo es lo que más llama la atención. Mientras ciudadanos de a pie esperarían años para que se resuelvan sus casos, «Negro Marín» habría conseguido su libertad en tiempo récord. Una semana desde su llegada al país y ya estaría fuera, como si nada hubiera pasado.

Este presunto delincuente no sería cualquier persona. Su apodo en el hampa y su supuesta rivalidad con «El Monstruo» lo ubicarían en las altas esferas de la criminalidad organizada. Precisamente el tipo de individuos que deberían estar bajo la lupa más estricta del sistema judicial.

La pregunta que todos nos hacemos es inevitable: ¿existiría realmente justicia igual para todos en este país? Porque las evidencias parecen demostrar lo contrario. Hay una justicia rápida y benevolente para algunos, y otra lenta e inflexible para la mayoría.

El fiscal Velásquez habría sido contundente al señalar que los informes policiales, los elementos de convicción, todo el material probatorio reunido durante la investigación habría sido simplemente descartado por el magistrado. ¿Bajo qué criterio? Esa es la pregunta del millón que la ciudadanía merece que se responda.

Ahora la Fiscalía Especializada contra la Criminalidad Organizada tendría que evaluar sus opciones legales, pero el daño ya estaría hecho. «Negro Marín» caminaría libre, y con él se iría también la credibilidad de un sistema judicial que cada vez parece más alejado de los intereses de la ciudadanía.

Lo que queda claro es que mientras presuntos criminales de alta peligrosidad reciben trato preferencial con fallos express, el ciudadano común sigue esperando que la balanza de la justicia se equilibre. Pero esa balanza, señores, señoras, parece estar más inclinada que nunca.

Esta boca no la calla nadie cuando se trata de exponer las vergüenzas de un sistema que debería protegernos, pero que muchas veces termina protegiéndolos a ellos.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.