La indignante confesión del renunciante ministro que normalizó el abuso
En una controvertida entrevista televisiva, el renunciante ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro Lombardi, justificó sin ningún remordimiento haber mantenido una relación y embarazado a una adolescente de 16 años cuando él tenía 47 años en Pucallpa. Sus declaraciones han generado indignación nacional.
«Nos enamoramos», afirmó muy suelto de huesos el exfuncionario, minutos después de que se conociera su renuncia al Ministerio. Lejos de mostrar arrepentimiento, Alfaro insistió en que no cometió ningún delito y que su única falta habría sido «enamorarse».
«Yo nunca he violado a nadie», aseguró Alfaro durante la entrevista, acompañado de su abogado. «Eso no es delito, mi pecado fue enamorarme. Nos enamoramos los dos. Tengo constancias de cartas de amor», agregó con total descaro.
Al ser cuestionado sobre si considera correcto que un hombre de 47 años mantenga una relación con una adolescente de 16, el exministro respondió: «Era otro escenario. Nunca la forcé a nada, mantuvimos una relación cordial con consentimiento de su familia».
En el colmo del cinismo, Ángelo Alfaro reiteró que no siente vergüenza por haber tenido la relación con la menor. «Era una cosa normal en la zona donde vivíamos. No era ningún escándalo. No me arrepiento», manifestó sin inmutarse.
Renuncia aceptada por Presidencia
Minutos antes de la entrevista, Presidencia de la República informó que aceptó la renuncia de Alfaro y le agradeció por sus servicios en la coyuntura de una difícil actualidad energética.
El caso ha generado un debate nacional sobre la normalización de relaciones con menores de edad y el abuso de poder. Organizaciones de defensa de derechos de niños, niñas y adolescentes han exigido que se investigue el caso a profundidad, más allá de la renuncia ministerial.
«He renunciado por un sentido de responsabilidad. Estamos ante un exagerado manejo de una calumnia hasta cierto punto dolosa que hace daño a mi familia», intentó justificarse Alfaro, insistiendo en que los padres de la menor tenían conocimiento de la relación.
La pregunta que miles de peruanos se hacen es: ¿Cómo llegó una persona con este historial a ser ministro de Estado? Las declaraciones de Alfaro demuestran una peligrosa normalización de conductas que afectan a menores de edad, y su falta total de autocrítica resulta alarmante.


