Erick Moreno Hernández niega liderar ‘Los Injertos del Cono Norte’ y culpa a menores de usar su nombre para delinquir
En una audiencia que dejó a más de uno con la boca abierta, el abogado defensor de Erick Moreno Hernández presentó una estrategia que pocos anticipaban: convertir al presunto líder criminal en «víctima de las circunstancias». John Estrada Vargas, representante legal del conocido como ‘El Monstruo’, se plantó firme ante el juzgado durante la segunda fecha de prisión preventiva para negar categóricamente cualquier vínculo de su cliente con la banda criminal ‘Los Injertos del Cono Norte’.
La audiencia, que se desarrolló con la presencia física del extraditado, reveló un Moreno Hernández completamente diferente al personaje mediático que alguna vez desafió a las autoridades en redes sociales. Con el rostro constantemente cubierto, gestos de tensión evidentes y una comunicación permanente con su defensa, el acusado escuchó cómo la Fiscalía lo señalaba como cabecilla de una estructura criminal dedicada a la extorsión y el sicariato.
La estrategia del abogado: desmantelar el caso pieza por pieza
El letrado Estrada no se guardó nada en su presentación ante el magistrado. Su argumento principal apunta a desacreditar la existencia misma de una estructura criminal organizada. Según su versión, lo que la Fiscalía presenta como una red articulada de delincuencia no sería más que una serie de eventos sin conexión real entre sí.
«Erick Luis Moreno Hernández no tuvo participación ni coordinación con Flores Huánuco ni con otras personas mencionadas por el Ministerio Público», enfatizó la defensa, buscando romper cualquier intento de vincular a su cliente con otros investigados. Para el abogado, la clave está en demostrar que no existirían pruebas sólidas de una jerarquía criminal ni de un liderazgo ejercido por Moreno.
Lo que resulta más llamativo es la teoría alternativa que propuso: existiría otra persona, conocida como ‘Góngora’, quien sería el verdadero cerebro detrás de las operaciones criminales. Con esta jugada, la defensa intenta desviar la atención del juzgado hacia un tercero que, según ellos, habría quedado fuera de la investigación principal.
El contraataque fiscal: un solo criminal, múltiples nombres
La respuesta del Ministerio Público no se hizo esperar y llegó con contundencia. El fiscal Leonardo Guffanti desmontó punto por punto la estrategia defensiva, dejando claro que para la acusación no existe ninguna confusión de identidades ni terceros involucrados que puedan exculpar a Moreno.
«Cuando la defensa técnica habla de la banda del Chino o la banda del Monstruo, estamos hablando de la misma persona, autodenominado por él mismo», sentenció Guffanti, cerrando cualquier posibilidad de que los múltiples alias utilizados puedan interpretarse como personas distintas operando bajo el mismo nombre.
La acusación fiscal es demoledora. Según el expediente presentado, Moreno habría construido un sistema de extorsión que utilizaba la tecnología como principal herramienta de intimidación. Más de 50 transportistas que trabajaban en un paradero informal de Ancón habrían recibido amenazas directas vía WhatsApp, todas provenientes presuntamente de la red comandada por ‘El Monstruo’. Pero ahí no terminan los señalamientos: la Fiscalía sostiene que el acusado habría impartido órdenes concretas para ejecutar actos de violencia extrema, incluyendo asesinatos, como método para mantener el control territorial y económico de ‘Los Injertos del Cono Norte’.
Cuando el acusado toma el micrófono: entre confesiones y excusas
El momento más esperado de la audiencia llegó cuando Erick Moreno decidió romper su silencio. En un discurso que mezcló reconocimientos parciales con intentos de justificación, el acusado presentó su propia versión de los hechos ante el magistrado.
Su estrategia fue clara desde el inicio: admitir algunas conductas mientras rechaza las más graves. Moreno reconoció públicamente haber cometido «delitos», una confesión que sorprendió en sala, pero inmediatamente intentó minimizar su participación en la estructura criminal que la Fiscalía le atribuye. El núcleo de su argumento se centra en una teoría peculiar: el nombre ‘Los Injertos del Cono Norte’ se habría popularizado tanto en el mundo delictivo que cualquiera lo estaría usando para cometer extorsiones.
«Yo voy a asumir mis responsabilidades, pero quiero que sepa usted, señor magistrado, que el tema de Los Injertos del Cono Norte se hizo muy famoso, todo el mundo usaba ese léxico para extorsionar a las personas», declaró Moreno ante el juzgado, en un intento por distanciarse de los crímenes que llevan su alias.
Pero la defensa del acusado fue más allá. En una jugada polémica, Moreno señaló directamente a adolescentes como los verdaderos responsables del uso indebido de su identidad criminal. Según su versión, jóvenes de apenas 13, 14 y 15 años estarían apropiándose de su nombre para financiarse fiestas y lujos a través de la extorsión. «Por querer tener un poco de plata, por ir a las fiestas, toman mi nombre, extorsionan a la gente», afirmó.
Curiosamente, el mismo Moreno admitió haber construido su propia notoriedad a través de las redes sociales, donde protagonizó videos insultando a la Policía Nacional y exhibiendo conductas desafiantes hacia la autoridad. Esa fama mediática, que él mismo cultivó, sería ahora —según su versión— la causa de que otros delincuentes se escondan detrás de su identidad para cometer crímenes.
El reloj corre: decisión judicial en puerta
Con todas las cartas sobre la mesa, el proceso judicial entra ahora en su fase definitoria. El Ministerio Público mantiene su posición firme: considera que cuenta con material probatorio suficiente para sostener que Erick Moreno operó como el cerebro detrás de una organización criminal dedicada a la extorsión sistemática y la violencia. Para la acusación, los 36 meses de prisión preventiva solicitados son necesarios para garantizar que el investigado no evada la justicia ni entorpezca las diligencias.
Del otro lado, la defensa ha quedado satisfecha con su estrategia de sembrar dudas sobre la solidez del caso fiscal. El abogado Estrada insistió ante el magistrado que las imputaciones carecerían de ese elemento clave que sostiene cualquier acusación penal: la prueba directa e irrefutable de participación. Su apuesta es clara: lograr que el juez considere que existen suficientes vacíos en la investigación como para no dictar la medida más severa.
En los próximos días, el juez encargado del caso deberá pronunciarse. Su resolución determinará si Erick Moreno Hernández enfrentará el proceso penal desde un penal de máxima seguridad o si, por el contrario, podrá hacerlo bajo alguna medida coercitiva menos restrictiva. Mientras tanto, la investigación por organización criminal, extorsión y sicariato continúa su curso, con la posibilidad de que surjan nuevos elementos que refuercen o debiliten las posiciones de ambas partes.


