Un reportaje revela cómo el presidente interino habría usado su poder en el Congreso para beneficiar directamente a su hijo con una plaza universitaria y un cargo parlamentario, ocultando el parentesco
El presidente interino José María Balcázar está en el ojo de la tormenta tras revelarse que habría manipulado el proceso legislativo para beneficiar directamente a su hijo, José Balcázar Quiroz. La estrategia habría sido simple pero efectiva: rescatar una ley olvidada, acelerarla y votarla tres veces hasta convertirla en norma. El resultado: su hijo consiguió una plaza fija como docente universitario sin pasar por ningún concurso público.
Un reportaje televisivo difundido este domingo destapó cómo el mandatario, aprovechando su posición como presidente de la Comisión de Educación del Congreso, habría orquestado todo el proceso legislativo para que la Ley 3217-1 eliminara los requisitos meritocráticos que su hijo no podía cumplir.
La ley dormida que despertó en el momento justo
Durante dos años, el proyecto de ley durmió en los archivos del Congreso sin que nadie lo tocara. La entonces presidenta de la Comisión de Educación, la legisladora Gladys Echaíz, había decidido no impulsarlo por una razón fundamental: violaba la meritocracia.
«No coincidía con mi criterio sobre la problemática universitaria, donde debe primar la competencia y el conocimiento, y eso solo se mide a través de concursos rigurosos», explicó Echaíz al ser consultada sobre por qué había rechazado la iniciativa.
Pero todo cambió cuando José María Balcázar asumió la presidencia de la misma comisión en 2023. De la noche a la mañana, el proyecto archivado se convirtió en prioridad legislativa. La norma, que originalmente había sido presentada por congresistas de Perú Libre —el mismo partido del presidente—, avanzó sin obstáculos hasta convertirse en ley.
¿Qué permitía esta ley? Algo que especialistas califican como un atentado contra la meritocracia: autorizar el nombramiento de docentes universitarios contratados como profesores auxiliares y asociados sin necesidad de pasar por concurso público. Solo necesitaban cumplir tres requisitos mínimos.
Tres votos, un beneficiario: su propio hijo
Lo que ningún congresista sabía durante todo el proceso es que uno de los principales beneficiarios de esta ley sería el hijo del mismo legislador que la estaba impulsando. Balcázar votó tres veces a favor de la norma: en comisión, en el debate y en la votación final del pleno.
Según el Código de Ética Parlamentaria, todo congresista tiene la obligación de informar cuando un familiar directo será beneficiado por una norma que está impulsando. Balcázar nunca lo hizo.
El hijo del presidente, José Balcázar Quiroz, trabajaba en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque con un contrato temporal que debía renovar periódicamente. En 2020, cuando intentó postular a una plaza permanente, su solicitud fue rechazada. La razón: no cumplía con los requisitos de experiencia que exigía la normativa vigente.
Pero la ley impulsada por su padre cambió las reglas del juego. Ya no necesitaba cumplir esos requisitos. Ya no necesitaba competir en un concurso público. Solo necesitaba lo mínimo indispensable. Y así, José Balcázar Quiroz obtuvo su plaza a tiempo completo en la facultad de Derecho Público de la misma universidad donde su padre también había sido docente.
La universidad del padre y del hijo se lleva la tajada más grande
Después de que la ley fue aprobada, el Ministerio de Economía y Finanzas liberó cerca de cuatro millones de soles para financiar los nombramientos de docentes en doce universidades públicas a nivel nacional.
¿Cuál fue la universidad que recibió la mayor cantidad de dinero? La Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo: 1.332.982 soles. Más de un millón trescientos mil soles para la misma institución donde el padre fue docente y donde el hijo ahora tiene plaza permanente.
Las otras once universidades públicas beneficiadas tuvieron que repartirse los 2.6 millones restantes. La concentración de recursos en una sola institución —justamente aquella vinculada familiarmente al presidente— levanta serias dudas sobre la verdadera intención detrás de esta ley.
Del aula universitaria al Congreso: el hijo también entra por la puerta trasera
Pero la historia no termina ahí. En septiembre de 2024, José María Balcázar propuso a su hijo como miembro del Consejo Consultivo de la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso. Nuevamente, sin informar a nadie que se trataba de su hijo.
El nombramiento fue aprobado y hoy José Balcázar Quiroz figura oficialmente en la página web del Congreso como miembro del Consejo Consultivo para el periodo 2025-2026. Este órgano tiene la capacidad de influir en reformas constitucionales y en modificaciones al reglamento interno del Parlamento.
Es decir, el hijo del presidente ahora tiene dos posiciones: una plaza permanente en una universidad pública y un cargo en el Congreso de la República. Ambas conseguidas sin pasar por procesos competitivos y sin que el padre revelara el conflicto de interés.
El silencio que lo dice todo
Cuando los medios de comunicación intentaron comunicarse con José María Balcázar y con su hijo para conocer su versión de los hechos, ambos optaron por el silencio. No respondieron llamadas, no emitieron comunicados, no dieron entrevistas.
El silencio, en política, muchas veces dice más que mil palabras. Y en este caso, la ausencia de explicaciones solo profundiza las sospechas sobre un caso que huele a nepotismo desde todos los ángulos posibles.
Mientras tanto, cientos de docentes universitarios que sí cumplieron con todos los requisitos, que sí se prepararon para concursos públicos rigurosos, que sí compitieron en igualdad de condiciones, observan con indignación cómo el hijo del presidente consiguió todo lo que ellos lucharon por años sin ningún esfuerzo meritocrático.
La pregunta que miles de peruanos se hacen hoy es simple pero contundente: ¿para esto llegó Balcázar al poder? ¿Para usar las leyes a su favor y beneficiar a su familia? ¿Para burlarse de la meritocracia y de todos aquellos que creen en la competencia justa?
La respuesta, señores y señoras, parece estar escrita en cada voto que el presidente dio a favor de una ley que convenientemente eliminó todos los obstáculos que impedían a su hijo conseguir lo que no podía obtener por sus propios méritos.


