GeneralesALFARO ABANDONA EL MINISTERIO ACORRALADO POR ESCÁNDALO SEXUAL

Avatar photo Redacción CPD22 de marzo de 2026

Denunciado por violar a una menor hace 26 años, el exministro huye del cargo mientras la Fiscalía lo persigue

Señores y señoras, la careta se cayó. Ángelo Alfaro Lombardi, quien se paseaba como ministro de Energía y Minas hasta el domingo, tuvo que soltar el sillón después de que una víctima rompiera el silencio y lo destapara en televisión nacional. La acusación: haberla drogado y violado cuando ella cursaba quinto de secundaria y él era un gerente de 47 años con poder en Pucallpa.

La renuncia llegó en domingo, como suelen llegar las noticias que el poder quiere enterrar rápido. La Presidencia sacó su comunicado de siempre: «agradecemos su gestión», «reconocemos su compromiso en un sector estratégico». Puro teatro, señores. La verdad es que Alfaro saltó del barco antes de que lo hundieran con todo y cargo.

CUANDO EL PRESIDENTE TE RESPALDA… HASTA QUE YA NO PUEDE

Hace apenas una semana, José María Balcázar ratificó a Alfaro en plena crisis de gabinete. Seis ministros volaron, pero él se quedó firme. ¿La razón? El presidente interino dijo claramente que solo lo sacaría si había «sentencia firme». Como si la justicia en este país funcionara a la velocidad que exigen las víctimas.

Balcázar incluso normalizó la situación con frases que dan náuseas: «Él respeta mucho a su expareja porque convivió con ella, tuvo un hijo». ¿Expareja? ¿Convivencia? Estamos hablando de una adolescente de 16 años y un señor de 47 con poder económico, señores. Esto no es una historia de amor, es un abuso de poder en toda regla.

LA VERDAD SALIÓ EN VIVO Y SIN CENSURA

La denunciante llegó al set de «Beto a Saber» en Willax y soltó la bomba. El año 2000, Pucallpa, Electro Ucayali. Alfaro ocupaba un puesto gerencial y ella apenas terminaba el colegio. La invitaron a salir, le dieron algo de tomar —ella nunca había probado alcohol— y despertó desnuda en una cama que no era suya, con ropa que no reconocía.

«Yo estaba en quinto de secundaria; él tenía 47 años. Todo se volvió extraño», contó entre lágrimas. Intentó denunciar en la comisaría de Coronel Portillo, pero —sorpresa, sorpresa— no quisieron recibir la denuncia. Porque así funciona el sistema cuando el acusado tiene poder y la víctima no.

De esa violación nació un hijo. Alfaro lo reconoció legalmente —no por bondad, sino porque no tuvo de otra— y ese joven ahora tiene 25 años y vive en Australia desde hace una década. Lejos de todo este desastre.

ALFARO CONTRAATACA: LA ESTRATEGIA DEL CULPABLE

En lugar de asumir responsabilidad, el exministro sacó el manual del abusador: negar, victimizarse y atacar. Anunció que denunciaría a la mujer por difamación y chantaje. Dijo tener «pruebas contundentes» de que todo era mentira. Habló de chats donde supuestamente ella admitía haber recibido dinero y un departamento para destruirlo.

«Rechazo categóricamente esta acusación. Jamás incurrí en ese delito», declaró con la frente en alto. Clásico. El poderoso siempre tiene pruebas que nunca muestra y acusaciones que nunca prosperan.

Pero acá viene lo interesante, señores: si Alfaro reconoció legalmente al hijo, si le pasó dinero y le alquiló un departamento, ¿eso no es precisamente lo que debe hacer un padre? ¿O ahora resulta que cumplir con tu obligación es chantaje?

EL HIJO QUE SE FUE Y EL PADRE QUE SE ESCUDA

Alfaro tuvo el descaro de decir que su hijo «decidió irse» a Australia «siendo mayor de edad», como si eso lo absolviera de todo. Que los motivos por los que el joven no quiere saber nada de su madre desde los 16 años «son potestad de él decirlo».

Conveniente, ¿no? El hijo está a 17 mil kilómetros de distancia y no puede hablar. La madre denuncia después de 26 años y la tachan de mentirosa. Y el padre, mientras tanto, ocupaba un ministerio hasta que la presión social lo obligó a renunciar.

EL MIMP, LA FISCALÍA Y LA JUSTICIA QUE NUNCA LLEGA

El Ministerio de la Mujer pidió que la Fiscalía investigue. Las redes explotaron exigiendo justicia. Pero todos sabemos cómo termina esto: investigaciones que se alargan años, carpetas que se pierden, casos que prescriben.

La denunciante lleva 26 años esperando. ¿Cuántos más tendrá que esperar para que alguien en este país la escuche de verdad?

LA GESTIÓN DESASTROSA QUE NADIE MENCIONA

Como si el escándalo sexual no fuera suficiente, Alfaro deja el ministerio con un gasoducto reventado. La fuga y deflagración en Camisea expuso la incompetencia total del sector. La Transportadora de Gas del Perú aún no explica qué pasó, pero el país estuvo al borde de una crisis energética mayor.

Eso es lo que Balcázar llama «compromiso y esfuerzo en un sector estratégico». Mentiras, señores. Puras mentiras para salvar las apariencias.

ESTO NO ES UNA RENUNCIA, ES UNA HUIDA

Alfaro no renunció por dignidad ni por ética. Renunció porque el escándalo lo superó y porque quedarse era insostenible. Y el gobierno no lo sacó por convicción moral, sino porque la opinión pública no le dio más opción.

Esta boca lo dice sin filtro: un país que permite que presuntos violadores lleguen a ministerios es un país que normalizó la impunidad. Y mientras la víctima busca justicia que debió llegar hace décadas, el sistema sigue blindando a los poderosos hasta que el pueblo los obliga a caer.

¿Hasta cuándo vamos a seguir aceptando que los abusadores manejen el poder en el Perú? ¿Cuántas víctimas más tendrán que romper el silencio para que algo cambie de verdad?

Esta boca no se calla. Nunca lo hará.

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.