La defensa de Adrián Villar apuesta por argumentos que INDIGNAN: ¿Acaso tener estudios borra un delito?
Gino Marzano está FURIOSO. Y tiene TODO el derecho de estarlo. Su hermana Lizeth, atleta nacional, orgullo del Perú, habría sido arrollada y ABANDONADA como si fuera basura en las calles de San Isidro. Y ahora resulta que el presunto responsable, Adrián Villar, tendría una defensa que se la pasa inventando EXCUSAS para sacarlo de la cárcel.
En declaraciones a Latina Noticias, Gino no tuvo pelos en la lengua. Destrozó cada argumento que habría presentado la defensa de Villar para apelar los 9 meses de prisión preventiva que le impusieron. Y créanme, señores, señoras, cuando digo que sus palabras deberían hacernos reflexionar sobre el estado de la justicia en este país.
LA ESTRATEGIA DEL «BUEN CHICO»
¿Saben qué habría usado la defensa para pedir que liberen a Villar? Sus estudios. Su carrera. Su futuro prometedor. Como si ser universitario o tener un buen currículum te diera PERMISO para atropellar a alguien y huir del lugar como un cobarde.
«La defensa presentó argumentos inverosímiles», sentenció Gino Marzano. Y no es para menos. ¿Desde cuándo los títulos universitarios borran la responsabilidad penal? ¿Desde cuándo tener una carrera profesional te hace INMUNE a la justicia?
Esto es lo que indigna, señores, señoras. Que mientras unos peruanos van presos por robar un celular, otros pueden atropellar a una persona, abandonarla hasta que muera, y ENCIMA tener abogados que piden clemencia porque «es un buen muchacho con futuro».
EL TEATRO DE LAS DISCULPAS
Y luego vienen las disculpas. Esas disculpas que dio Adrián Villar en la audiencia, con la cabeza gacha y el tono de voz quebrado. ¿Y saben qué opina Gino Marzano de esas lágrimas? Que serían puro TEATRO. Pura «estrategia legal» para ablandar al juez.
«Existen indicios de que buscó asesoramiento jurídico desde el momento en que ocurrió el incidente», reveló el hermano de Lizeth. Esto significa, señores, señoras, que Villar NO corrió a entregarse como haría alguien verdaderamente arrepentido. No. Habría corrido primero a buscar un ABOGADO que lo saque del problema.
Eligieron «un camino largo, en lugar de seguir el inmediato que implicaba entregarse». Eso dice TODO. El arrepentimiento genuino no necesita estrategias legales. El arrepentimiento genuino te lleva directo a la comisaría a asumir tus consecuencias.
CÉSAR NAKAZAKI Y LA FRASE QUE INDIGNA AL PERÚ
Pero lo que REALMENTE hace hervir la sangre es lo que habría dicho el reconocido abogado César Nakazaki, quien estaría defendiendo a Adrián Villar. Prepárense porque esto es INCREÍBLE: argumentó que su cliente NO tenía obligación legal de entregarse después del atropello.
Lean eso de nuevo. NO TENÍA OBLIGACIÓN DE ENTREGARSE.
Gino Marzano respondió con la claridad que todos necesitábamos escuchar: «Decir que no hay obligación de entregarse es prácticamente incitar a la fuga tras un atropello».
EXACTO. Así es, señores, señoras. Si seguimos la lógica de Nakazaki, entonces cualquier persona que atropelle a alguien puede simplemente HUIR del lugar, esconderse, contratar un buen abogado, y después decir «es que no tenía obligación legal de quedarme». ¿Eso es lo que nos están diciendo? ¿Que la moral, la ética, la decencia humana no importan?
Además, la defensa estaría buscando que se desestimara la prisión preventiva y que se aplicara una pena más SUAVE. Porque claro, cuando tienes dinero para pagar buenos abogados, las leyes se vuelven más flexibles.
LA FAMILIA NO SE RINDE
Pero los Marzano no son de los que se quedan callados. Ellos saben que si no PELEAN por justicia, en este país te la niegan. Por eso han solicitado algo que debería ser obvio desde el inicio: que el delito sea recalificado como homicidio simple con dolo eventual.
¿Qué significa esto? Que estaríamos hablando de MÁS DE DIEZ AÑOS de cárcel para Adrián Villar. No los meses que algunos pretenderían darle. AÑOS. Porque atropellar a alguien, darte cuenta de lo que hiciste, y HUIR dejándola morir, no es un accidente. Es una decisión consciente.
La familia también habría exigido que las investigaciones avancen sin DILACIONES y sin ENCUBRIMIENTOS. Porque ya conocemos cómo funciona esto, ¿verdad? Cuando hay dinero de por medio, los expedientes se «pierden», los testimonios se «olvidan», y los culpables se «rehabilitan» antes de tiempo.
LO QUE DECIDIÓ EL JUEZ
A pesar de toda esta batalla legal, el juez Adolfo Farfán Calderón habría tomado una decisión que al menos da un respiro: 9 meses de prisión preventiva para Adrián Villar. La medida se dictó la noche del 4 de marzo, después de que el Ministerio Público argumentara que existiría PELIGRO DE FUGA y riesgo de que se obstaculizara el proceso.
Villar enfrenta investigación por presunto homicidio culposo, omisión de auxilio y fuga del lugar del accidente. Tres delitos que deberían bastarse para que cualquiera entienda la GRAVEDAD de lo que habría hecho.
Pero claro, la audiencia no fue fácil. Se habría pospuesto DOS veces. En la primera ocasión, la defensa reclamó que no le habían entregado completo un informe pericial de unas 50 páginas con 30 anexos. En la segunda jornada, ambas partes presentaron sus argumentos y el juez se tomó su tiempo para decidir.
LA PREGUNTA QUE NOS DEJA ESTE CASO
Señores, señoras, este caso nos pone frente a una realidad que DUELE pero que tenemos que enfrentar: ¿En qué momento decidimos que los delitos se pesan diferente dependiendo de quién los comete?
Si fuera un joven de un barrio popular, sin estudios universitarios, sin dinero para pagar a César Nakazaki, ¿estaríamos teniendo esta conversación? NO. Estaría en la cárcel ya, con una condena ejemplar, y nadie estaría hablando de «argumentos inverosímiles» ni de «estrategias legales».
Pero como Adrián Villar tiene acceso a buenos abogados, de repente surgen las JUSTIFICACIONES. De repente el sistema se vuelve más «comprensivo». De repente se habla de «futuro prometedor» y de «no había obligación de entregarse».
La familia Marzano lo sabe. Gino Marzano lo expresó con claridad. Y nosotros, como sociedad, tenemos que decir BASTA. Basta de que la justicia tenga dos caras. Basta de que el dinero pueda comprar impunidad. Basta de que las víctimas tengan que ROGAR por justicia mientras los victimarios reciben toda clase de consideraciones.
Lizeth Marzano dedicó su vida a representar al Perú en el deporte. Entrenaba, competía, ponía en alto el nombre de nuestro país. Y su vida habría sido arrebatada por alguien que, en lugar de asumir su responsabilidad, HUYÓ. Y ahora ese alguien tiene una defensa que busca minimizar lo que hizo.
¿Esto es justicia? ¿Esto es lo que merecemos los peruanos?
Esta boca no la calla nadie.


