Redes SocialesBarristas de Alianza Lima atacan a Paolo Guerrero y Luis Advíncula en Matute: la violencia estalla tras denuncia contra Zambrano, Trauco y Peña

Avatar photo Redacción CPD22 de enero de 2026

Hinchas irrumpieron en el estadio Alejandro Villanueva y golpearon a jugadores que nada tenían que ver con el escándalo sexual en Argentina

Señores y señoras, el fútbol peruano está viviendo uno de sus momentos más oscuros. La tarde del jueves 22 de enero quedará marcada como el día en que la violencia desbordó todos los límites en Alianza Lima. Un grupo de barristas del club blanquiazul irrumpió violentamente en el estadio Alejandro Villanueva y agredió físicamente a Paolo Guerrero, Luis Advíncula y Franco Navarro Mandayo, en un acto de cobardía e impunidad total.

Todo comenzó después de que se conociera públicamente la denuncia de abuso sexual que una joven argentina de 22 años presentó contra Carlos Zambrano, Miguel Trauco y Sergio Peña. Los tres futbolistas enfrentan una acusación gravísima por hechos que presuntamente ocurrieron en Montevideo, Uruguay, durante la gira del equipo por la Serie Río de la Plata 2026.

Los barristas, enfurecidos por el escándalo, decidieron tomar la justicia por sus propias manos. Pero en lugar de esperar el proceso legal correspondiente, optaron por el camino más cobarde: ingresar por la fuerza al recinto deportivo y descargar su furia contra quien estuviera en su camino.

El periodista deportivo Michael Succar fue quien reveló los detalles de esta violenta incursión en su programa de Youtube «Denganche». Según su información, los hinchas rompieron las barreras de seguridad del estadio y llegaron hasta la cancha en plena sesión de entrenamiento dirigida por el técnico Pablo Guede.

Lo más indignante, señores, es que los tres jugadores denunciados ni siquiera estaban presentes en Matute. Carlos Zambrano, Miguel Trauco y Sergio Peña no se encontraban en las instalaciones. Entonces, ¿contra quién descargaron su violencia estos supuestos «defensores» del club? Contra Paolo Guerrero, el máximo goleador histórico de la selección peruana. Contra Luis Advíncula, uno de los laterales más destacados del país. Y contra Franco Navarro Mandayo, gerente deportivo de la institución e hijo de una leyenda del club.

«Entre las personas afectadas por este acto de violencia, que rechazamos de manera categórica, se encuentran Luis Advíncula y Paolo Guerrero. Integrantes de la hinchada de Alianza ingresaron por la fuerza y agredieron a miembros de la institución», denunció Michael Succar durante su programa.

La escena fue dantesca: los barristas llegaron gritando, insultando, amenazando a todo el plantel. No discriminaron. Golpearon a quienes encontraron, sin importarles que fueran inocentes del escándalo que los había llevado hasta ahí.

Esta boca no la calla nadie para decirlo con todas las letras: esto NO es pasión futbolística, esto es DELINCUENCIA pura. Los hinchas tienen todo el derecho de protestar, de exigir respuestas, de mostrar su indignación ante actos que manchan los colores de su club. Pero ¿agredir físicamente a sus propios jugadores? Eso no tiene justificación posible.

Michael Succar lo dejó claro en su mensaje: «La indisciplina es responsabilidad del club, y los hinchas tienen todo el derecho de expresar su descontento, abuchear, dejar de apoyar o pedir la salida de los jugadores. Lo que no corresponde bajo ninguna circunstancia es ingresar al club y agredir a las personas. En cuanto al otro caso, será la justicia quien debe intervenir».

El escándalo que desató el infierno

Para entender la magnitud de esta crisis, hay que remontarse a los hechos que detonaron esta violencia. Carlos Zambrano, Miguel Trauco y Sergio Peña enfrentan una denuncia por presunto abuso sexual presentada por una joven argentina en su país.

Según la denuncia judicial, los hechos habrían ocurrido en el hotel Hyatt Centric de Montevideo, donde se hospedaba el plantel blanquiazul durante su participación en la Serie Río de la Plata. La víctima conocía previamente a Carlos Zambrano, con quien habría compartido una cena junto a una amiga. Posteriormente, ambas habrían sido invitadas al hotel donde se alojaba el equipo.

Lo que sucedió después es materia de investigación judicial. El relato de la denunciante indica que los otros dos futbolistas habrían ingresado a la habitación donde se habría producido el presunto abuso sexual con acceso carnal. La joven declaró que entró en shock y, por temor, no presentó la denuncia en Uruguay. Regresó a Argentina y formalizó la acusación ante las autoridades de su país.

Alianza Lima reaccionó rápidamente. El club emitió un comunicado en el que informó la separación indefinida de los tres jugadores del primer equipo y el inicio de un procedimiento disciplinario interno. «El club ha separado indefinidamente del primer equipo masculino a los futbolistas involucrados, a quienes se les ha iniciado un procedimiento disciplinario de acuerdo a nuestro reglamento interno», señaló la institución.

Crisis total en La Victoria

Señores, lo que estamos presenciando va mucho más allá de un escándalo deportivo. Estamos ante el colapso total de una institución. Por un lado, tres jugadores del primer equipo enfrentan una de las acusaciones más graves que puede recibir cualquier persona. Por otro lado, la violencia de los barristas demuestra que no existe control ni autoridad dentro del club.

¿Dónde estaba la seguridad del estadio? ¿Cómo es posible que un grupo de personas pueda ingresar por la fuerza hasta la cancha? ¿Dónde están las autoridades del club para garantizar la integridad de sus jugadores?

Hasta el cierre de esta nota, ni Alianza Lima ni las autoridades deportivas se han pronunciado oficialmente sobre las agresiones sufridas por Guerrero, Advíncula y Navarro Mandayo. No se conoce el estado de salud de los agredidos ni se ha informado sobre posibles denuncias policiales por estos hechos de violencia.

Lo que sí está claro es que el fútbol peruano está tocando fondo. Cuando los barristas agreden a sus propios ídolos, cuando la violencia se convierte en la respuesta ante cualquier crisis, cuando no existe respeto ni por las leyendas del deporte nacional, entonces señores, estamos ante una emergencia nacional.

Esta boca no la calla nadie, y lo diremos sin rodeos: si no se toman medidas drásticas AHORA, si no se sanciona con todo el peso de la ley a estos violentos, si los dirigentes del club no asumen su responsabilidad en este caos, Alianza Lima no tendrá futuro. Y el fútbol peruano seguirá hundiéndose en la mediocridad, la violencia y la vergüenza.

La justicia argentina investigará el caso de abuso sexual. Las autoridades peruanas deben investigar y sancionar la violencia en Matute. Y los hinchas de Alianza Lima, los verdaderos hinchas que aman a su club, deben preguntarse: ¿esto es lo que queremos para nuestra institución?

Seremos la voz de aquellos que no son escuchados, exponiendo injusticias y casos de corrupción. Buscamos generar impacto real en la sociedad, transformando la indignación en acción colectiva y construyendo una comunidad comprometida con la transparencia y la justicia.